Tango Queer | El tango igualitario y el intercambio de roles en Buenos Aires
✔ Información actualizada en 2026
El Tango Queer — también llamado tango igualitario o tango de roles — es una forma de bailar el tango en la que cualquier persona puede desempeñar cualquier rol, independientemente de su género o sexo. Parejas del mismo sexo, mujeres que marcan los pasos, hombres que siguen: todo lo que en la milonga tradicional sería impensable, en el Tango Queer es la norma.
Aunque todavía no es aceptado en todas las milongas porteñas, el Tango Queer tiene raíces históricas en el propio origen del género: en los conventillos y los arrabales de Buenos Aires de fines del siglo XIX, los hombres bailaban entre sí mientras aprendían los pasos antes de enfrentar a las mujeres en la pista. Paradójicamente, lo que hoy se considera transgresor recrea una práctica fundacional del tango.
El origen del Tango Queer en Buenos Aires
El primer espacio organizado de Tango Queer en Argentina fue La Marshall, la milonga gay fundada por el profesor y bailarín Augusto Balizano y su socia Roxana Gargano. Surgió a partir de unas clases de tango para personas gay que Balizano comenzó a dar y que generaron un grupo estable de alumnos que necesitaban un lugar donde bailar, no solo aprender. La Marshall fue la primera milonga de su tipo en el país y uno de los primeros espacios donde se practicó sistemáticamente el intercambio de roles.
Más adelante, la profesora Mariana Falcón comenzó a dar clases de tango exclusivamente para mujeres en Simón en su Laberinto, un bar de San Telmo, trabajando el intercambio de roles como herramienta pedagógica. Falcón continuó enseñando en Casa Brandon y organizó junto a Roxana Gargano el primer Festival de Tango Queer de Buenos Aires.
Milongas libres y milongas tradicionales
El circuito tanguero porteño se divide en dos grandes mundos. Las milongas tradicionales mantienen los códigos clásicos del tango: el hombre marca, la mujer sigue, hay código de vestimenta, las tandas se organizan con cortinas y el cabeceo rige la invitación a bailar. En muchas de estas milongas, bailar con alguien del mismo sexo o invertir los roles no está permitido o genera rechazo.
Las milongas libres — representadas por la Cámara Argentina de Milongas Libres (CADEMIL) — proponen otro modelo: cualquier persona puede bailar con quien desee, sin importar el género ni la vestimenta, y la música puede incluir tango electrónico y otros estilos. Son el espacio natural del Tango Queer en Buenos Aires.
El intercambio de roles como herramienta pedagógica
Más allá de la diversidad sexual, el intercambio de roles tiene una dimensión puramente pedagógica que muchos docentes de tango valoran. Aprender a marcar y a seguir — independientemente del género — da al bailarín una comprensión mucho más completa de la danza.
Como señala Mariana Falcón: quien solo aprende a seguir puede pasar años de clases sin entender del todo qué está pasando en el baile. Aprender a marcar obliga a entender la estructura del tango desde adentro. Por eso el intercambio de roles se usa también en muchas academias como ejercicio de aprendizaje, independientemente de la orientación sexual de los alumnos.
El Tango Queer en el mundo
El Tango Queer es más visible en el exterior que en Argentina. Ciudades como Berlín, Amsterdam, San Francisco y Barcelona tienen comunidades tangueras queer muy activas, con milongas y festivales propios. En muchos casos fueron los argentinos que emigraron los que llevaron esta práctica y la desarrollaron lejos de Buenos Aires, donde el peso de la tradición es menor.
El Festival Internacional de Tango Queer de Buenos Aires se realiza anualmente y convoca a bailarines de todo el mundo, consolidando a la ciudad como referencia también en este circuito.
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