Buenos Aires | Historia del tango de Manuel Romero y Manuel Jovés
Buenos Aires es un tango con música de Manuel Jovés y letra de Manuel Romero que pertenece a los orígenes mismos de la tradición del tango dedicado a la ciudad. Compuesto en los años 20, cuando el tango estaba todavía consolidando su vocabulario y su identidad, establece un modelo que toda la tradición posterior retoma y dialoga: Buenos Aires como patria, como querida, como consuelo. Pero lo que hace singular a este tango dentro de esa tradición es su ambivalencia sin romanticismo fácil: en la misma letra conviven la farra, el champán y las risas con la nena que pide pan a la salida de la milonga. La ciudad de la alegría y la ciudad de la miseria en el mismo verso, en la misma noche, en la misma esquina.
La letra incluye además algunas de las palabras de lunfardo más tempranas documentadas en el cancionero: "gotán" por tango, "bacán", "mina", "fuelles". Es una pieza que tiene tanto de documento histórico como de canción.
Ficha técnica
- Título: Buenos Aires
- Género: Tango
- Música: Manuel Jovés
- Letra: Manuel Romero
- Registro: Tango costumbrista / tango a la ciudad / ambivalencia social / lunfardo temprano
Manuel Romero y Manuel Jovés: los pioneros
Manuel Romero (1891–1954) fue uno de los letristas, dramaturgos y cineastas más prolíficos e influyentes de la cultura popular argentina de la primera mitad del siglo XX. Director de cine, autor teatral y letrista de tango, desarrolló una obra vastísima que abarca todos los géneros de la cultura popular de su época. Como letrista de tango, Romero pertenece a la generación fundacional — la que fijó el vocabulario, los temas y los tipos humanos del género en sus décadas formativas.
Manuel Jovés fue compositor y músico de la misma generación, cuya obra musical acompañó la consolidación del tango como género popular en Buenos Aires durante los años 10 y 20. La dupla Romero-Jovés produjo varias piezas que pertenecen al período formativo del tango y que permiten rastrear el vocabulario y las preocupaciones del género en sus orígenes.
El lunfardo de la letra: glosario histórico
La letra de Manuel Romero contiene algunas de las palabras de lunfardo más tempranas registradas en el cancionero:
- Gotán: vesre de "tango" — la inversión silábica característica del lunfardo. "Por algo es que en el gotán / siempre solloza una pena" es una de las primeras menciones del término "gotán" en el cancionero rioplatense, y al mismo tiempo una de las definiciones más exactas de lo que el tango es: una música donde siempre solloza una pena.
- Farra: juerga, parranda, fiesta desenfrenada.
- Bacán: hombre de dinero, elegante, que vive bien — en el contexto del tango, generalmente con connotaciones de explotación o de poder sobre la mujer.
- Mina: mujer — término del lunfardo porteño de uso amplio y sin connotación necesariamente peyorativa.
- Fuelles: los bandoneones — llamados así por la forma en que se abren y cierran como fuelles de fragua.
- Embrolla: engaña, enreda, manipula.
Análisis literario: la ciudad ambivalente
La estructura de la letra alterna entre dos registros que parecen opuestos pero que Romero presenta como inseparables: el registro festivo y el registro social.
La primera estrofa establece el marco con la invocación clásica — "Buenos Aires la Reina del Plata, / Buenos Aires mi tierra querida" — y sitúa al yo poético en un estado de exceso y agotamiento: "en mis horas de fiebre y orgía, / harto ya de placer y locura". El hombre que ha vivido demasiado intensamente vuelve su pensamiento a la ciudad como fuente de calma y de sentido. Buenos Aires como patria que calma la amargura — no la amargura del sufrimiento sino la del exceso.
La segunda estrofa es donde la ambivalencia aparece en toda su crudeza: "noches porteñas, bajo tu manto / dichas y llanto muy juntos van. / Risas y besos, farra corrida, / todo se olvida con el champán." El manto de la ciudad cubre todo por igual — la alegría y el dolor, la risa y el llanto. Y la farra y el champán no resuelven nada: solo hacen olvidar.
Pero el verso más poderoso de toda la letra viene a continuación, con una precisión social que anticipa el tango de denuncia de las décadas siguientes: "Y a la salida de la milonga / se oye a una nena pidiendo pan." La nena que pide pan a la salida del baile — la miseria inmediatamente después del placer, en la misma noche, en la misma esquina — es la imagen más contundente de la desigualdad de la Buenos Aires de los años 20. Y Romero no la desarrolla ni la explota sentimentalmente: la nombra y pasa. Esa contención es parte de su fuerza.
Y entonces viene la definición más exacta y más hermosa del tango en toda la historia del cancionero: "por algo es que en el gotán / siempre solloza una pena." No es una explicación sino una constatación: si el tango siempre tiene una pena adentro, es porque la ciudad que lo parió también la tiene. El gotán es el espejo exacto de Buenos Aires.
La tercera estrofa suma el cuadro del bacán y la mina — el hombre que manipula y la mujer que es manipulada — y el llorar del violín que "va pintando el alma criolla". El tango como pintura del alma de la ciudad, con todos sus vicios y todas sus virtudes mezclados sin separación posible.
El cierre es la declaración de amor más directa de toda la letra y una de las más conocidas del cancionero porteño: "Buenos Aires, cual a una querida / si estás lejos mejor hay que amarte, / y decir toda la vida / antes morir que olvidarte." La ciudad como querida — la comparación que el tango estableció desde sus orígenes y que toda la tradición posterior repite con variaciones. Y la afirmación final — "antes morir que olvidarte" — es la lealtad más absoluta que el tango puede declarar.
El tango a Buenos Aires: una tradición que comienza aquí
Este tango de Manuel Romero y Manuel Jovés es uno de los primeros de una tradición vastísima que incluye "Mi Buenos Aires querido" de Gardel y Le Pera, "Sur" de Homero Manzi, "Buenos Aires, vos y yo" de Héctor Negro, "Buenos Aires es tu fiesta" de Horacio Ferrer y decenas de otras piezas que hacen de la ciudad su tema central. Cada una de esas piezas dialoga, consciente o inconscientemente, con este tango fundacional — con su invocación, con su ambivalencia, con su declaración de amor incondicional.




Publicar un comentario