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Canzoneta | Historia del tango de Enrique Lary y Erma Suárez

Canzoneta es un tango con música de Erma Suárez y letra de Enrique Lary que retrata con precisión y emoción al inmigrante italiano que envejeció en La Boca sin poder volver a Italia. El escenario es el figón del barrio porteño-genovés, donde Genaro toca el acordeón y el protagonista escucha las canzonette de su tierra — "Oh sole mio", "Senza mamma e senza amore" — y se quiebra. La cabeza blanca, el alcohol, el sueño de Tarento que nunca se cumplió: todo en tres estrofas de una economía y una densidad emocional que pocas piezas del cancionero inmigratorio igualan.

Es uno de los grandes tangos sobre la experiencia inmigratoria italiana en Buenos Aires, y un documento poético de primer orden sobre la nostalgia, el desarraigo y el amor a la madre perdida en la tierra de origen.

Ficha técnica

  • Título: Canzoneta
  • Género: Tango
  • Música: Erma Suárez
  • Letra: Enrique Lary
  • Registro: Tango inmigratorio / nostalgia italiana / retrato costumbrista de La Boca

La Boca: el barrio italiano del tango

El barrio de La Boca, en la ribera sur de Buenos Aires junto a la desembocadura del Riachuelo, fue desde fines del siglo XIX el epicentro de la inmigración genovesa en Argentina. Las casas de chapa pintadas de colores, los conventillos repletos de familias italianas, los bodegones y figones del puerto: La Boca era una ciudad dentro de la ciudad, donde el italiano convivía con el español y el naciente habla porteña en las mismas calles donde el tango comenzaba a gestarse.

La Vuelta de Rocha — el meandro del Riachuelo que la letra menciona en su obertura — es uno de los hitos geográficos más reconocibles de La Boca, asociado desde siempre a la vida portuaria, los inmigrantes y el tango de los orígenes. Mencionarla es situar la escena con una precisión que cualquier porteño de la época reconocía de inmediato.

Erma Suárez y Enrique Lary

Erma Suárez fue una compositora del período formativo del tango rioplatense cuya obra, aunque escasamente documentada en las grandes compilaciones del género, muestra una capacidad melódica notable para crear el marco musical adecuado a textos de alta carga emocional. Su música para "Canzoneta" sostiene el peso de una letra densa y melancólica con una sobriedad que potencia el contenido sin aplastarlo.

Enrique Lary fue un letrista que en esta pieza demuestra un dominio preciso del tango de temática inmigratoria: el uso de las interjecciones en italiano ("Oh mamma mia", "cuore"), la referencia a Tarento como ciudad natal del protagonista, y la construcción de una escena completa con personajes secundarios (Genaro y su acordeón) que enriquecen el retrato sin quitarle protagonismo al yo poético.

Análisis literario: la canzoneta como espejo del alma

La estructura del tango se organiza en torno a un momento de quiebre: el inmigrante está en el figón, ya viejo y alcoholizado, y escucha las canciones italianas que Genaro toca con el acordeón. Esas canciones — la canzoneta napolitana "Oh sole mio" y el lamento de "Senza mamma e senza amore" — actúan como detonadores de una nostalgia que estaba contenida y que se libera en llanto.

La primera estrofa establece el escenario con una economía notable: "gris de ausencia" describe en dos palabras toda la vida del protagonista; "cruel malón de penas viejas / escondidas en las sombras del figón" convierte el bodegón en un depositario de historias no contadas. La exclamación "Oh mamma mia" no es lunfardo sino italiano auténtico — la voz del inmigrante que en el momento de máxima emoción vuelve a su lengua original.

La segunda estrofa es el núcleo emocional: al escuchar las canciones siente un frío "acá en el cuore" — otra vez el italiano mezclado con el español porteño, el cocoliche natural del inmigrante de primera generación. Y la imagen final — "será el alma de mi mamma, / que dejé cuando era niño" — condensa toda la tragedia del que partió joven y nunca volvió.

La tercera estrofa cierra el retrato sin concesiones: "soñé a Tarento en mil regresos, / pero sigo aquí, en la Boca". El sueño de volver nunca se cumplió. Y el protagonista no está en Italia sino en La Boca, llorando sus congojas con el alma "triste, rota, sin perdón". Ese "sin perdón" final es el golpe más duro de la letra: el protagonista no se perdona haber quedado, haber dejado a la mamma, haber desperdiciado la vida en el alcohol.

El cocoliche y la mezcla de lenguas

El cocoliche — la mezcla de italiano y español rioplatense que hablaban los inmigrantes italianos en Buenos Aires durante las primeras décadas del siglo XX — aparece en la letra de manera natural: "cuore" en lugar de "corazón", las interjecciones en italiano, los nombres propios de canciones italianas citadas en su idioma original. Esta mezcla no es un recurso humorístico sino un reflejo auténtico del habla de la comunidad que el tango retrata.

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Cantando | Historia del tango de Mercedes Simone

Cantando es un tango con música y letra de Mercedes Simone — una de las pocas piezas del cancionero rioplatense de la Época de Oro donde una mujer es autora completa de su propio tango. La letra construye una identidad entera a través del canto: la protagonista encontró el amor cantando, cantando lo perdió, y "cantando he de morir". El canto no es solo forma de expresión sino el hilo que articula toda su historia afectiva y el único modo que tiene de sobrevivir al desamor.

La apelación a la Virgen en la tercera estrofa — pidiéndole perdón por querer tanto y rogándole que le devuelva al hombre perdido — le da a la pieza una dimensión de intimidad religiosa y vulnerabilidad que la distingue dentro del repertorio de tangos de amor del período.

Ficha técnica

  • Título: Cantando
  • Género: Tango
  • Música y letra: Mercedes Simone
  • Registro: Tango de amor y pérdida / autoría femenina completa

Mercedes Simone: la Dama del Tango

Mercedes Simone (1904–1990) fue una de las cantantes y compositoras más importantes de la historia del tango argentino. Apodada "la Dama del Tango", fue pionera en un mundo dominado por hombres — no solo como intérprete sino como autora de sus propias canciones, en una época en que esa doble condición era excepcional para una mujer.

Nacida en La Plata, desarrolló su carrera en Buenos Aires desde los años 20 y alcanzó su pico de popularidad en las décadas del 30 y 40, grabando con los sellos más importantes de la época y actuando en radios, teatros y cines. Su voz cálida y su fraseo expresivo la convirtieron en una referencia ineludible del canto popular rioplatense.

A diferencia de la mayoría de las cantoras de su tiempo, Simone no solo interpretaba tangos escritos por otros sino que componía los propios, con una autoría que abarcaba tanto la música como la letra. "Cantando" es uno de los ejemplos más claros de esa capacidad creadora integral.

Análisis literario: el canto como destino

La estructura del tango es la de una confesión organizada alrededor de un solo eje: el canto. La primera estrofa establece la pérdida — "ya no tengo la dulzura de sus besos" — y la soledad del presente. La segunda introduce la ambivalencia emocional del desamor con una precisión notable: "hay momentos que no sé lo que me pasa, / tengo ganas de reír y de llorar". Celos, miedo, amor irremediable — todo en cuatro versos.

El estribillo es el corazón conceptual de la pieza. En tres versos paralelos construye toda una poética del canto como destino: "cantando lo encontré, cantando lo perdí, / porque no sé llorar cantando he de morir". El canto reemplaza al llanto — la protagonista no puede hacer lo que haría cualquier persona dolida, solo puede cantar su dolor. Es una condena y una vocación al mismo tiempo.

La tercera estrofa introduce la dimensión religiosa con una simplicidad que la hace más poderosa: la protagonista le pide perdón a la Virgen por querer tanto, como si el amor excesivo fuera un pecado que necesita absolución. Y le pide que le devuelva al hombre que perdió "tan pronto y sin motivo" — esa última frase, sin explicaciones, deja abierta la herida sin cerrarla con narrativa.

El cierre regresa al amor sin condiciones: "yo lo quiero tanto y tanto que me muero / si me faltan las caricias de su amor". La hipérbole del morir de amor, tan frecuente en el cancionero popular, aquí se enlaza con el "cantando he de morir" del estribillo para dar coherencia total a la imagen: una mujer que vive y muere cantando, sin otra forma de estar en el mundo.

Las mujeres en el tango de la Época de Oro

El tango de la primera mitad del siglo XX fue un género dominado por voces y plumas masculinas. Las cantoras existían — y algunas fueron muy populares — pero la autoría era casi exclusivamente masculina. En ese contexto, Mercedes Simone representa una anomalía valiosa: una mujer que no solo canta sino que escribe lo que canta, construyendo una perspectiva femenina desde adentro del género en lugar de interpretar la mirada masculina sobre la mujer.

"Cantando" es un tango escrito desde la primera persona femenina por una mujer, lo que le da una autenticidad particular: el dolor, los celos, el ruego a la Virgen y la incapacidad de llorar sin cantar son de alguien que habla de su propia experiencia, no de quien imagina la de otro.

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