Viaja a Buenos Aires? Lo Trasladamos Desde El Aeropuerto RESERVE AQUÍ
Del Exterior (+54911) 5333-9942...Local 15-5333-9942
"TAXIS EN BUENOS AIRES" ...

El Mundial de Tango llega a su definición


El 7º certamen internacional cierra en estos momentos la especialidad Salón y el lunes, la de Escenario. Ambas se disputan en el Luna Park. En total compitieron 427 parejas de 25 países

El séptimo Mundial de Baile Tango define esta noche a los ganadores de la especialidad Salón y el lunes cerrará con los campeones de Escenario, competencias a desarrollarse en el estadio Luna Park de la Capital Federal. (Los detalles en 10Tango.com)

Además, el domingo a las 17.30 se concretará la Gran Milonga Cierre con la Orquesta Típica y la Característica, en el predio de la ex tienda Harrods, ubicada sobre la peatonal Florida.

De ambas competencias participaron 427 parejas de 25 países. La final de se desarrolla de Tango Salón desde las 18 y hasta las 21 y contará con la participación de 40 parejas, 38 que llegaron a la final y 2 ganadoras del Campeonato de Baile en las categorías Adulto y Senior, certamen clasificatorio de esta ciudad.

Además actuará el cantante y autor Chico Novarro en su faz tanguera, quien compartirá escenario con Julia Zenko, un espectáculo que contará con la conducción de Fernando Bravo.

El cierre será con el ballet de Johana Copes, que presentará una coreografía bajo dirección de Aurora Lúbiz, que tendrá la participación de la pareja ganadora de esa disciplina. En el Tango Salón, según los parámetros de la evaluación, la pareja una vez conformada no podrá separarse mientras dura la música.

Eso significa que no se puede romper el abrazo, considerado como la posición de danza del tango. En esa categoría el jurado toma en cuenta la "musicalidad" y el "estilo" al caminar para la calificación, marco en el cual se podrán realizar la figuras habituales de este baile, incluyendo barridas, sacadas al piso y enroques.

El primer premio será de 15 mil pesos y también se otorgarán distinciones y menciones especiales para los segundos y terceros puestos.

Al margen de la premiación oficial, se entregará por cuarto año consecutivo el Premio Especial 10Tango: distinción otorgada por el portal 10tango.com a la pareja más elegante de cada categoría, elegida por el público. La votación está abierta hasta el cierre de la competencia en http://www.10tango.com/contenidos/home.html.

En tanto, la final de Tango Escenario será el lunes de 18 a 18.45 en el Luna Park, jornada que tendrá las presentaciones de los cantantes Raúl Lavié y Elena Roger, y a la orquesta de José "Pepe" Colangelo como acompañamiento.

La apertura del Mundial de Baile se realizó el domingo pasado en el predio de la peatonal Florida, con actuaciones de la Orquesta Típica integrada por Horacio Cabarcos (contrabajo), Lautaro Greco y Horacio Romo (bandoneones), y Pablo Agri, Miguel Angel Bertero y Raúl Di Renzo (violines).

Fuente:http://www.infobae.com

Image Hosted by ImageShack.us

TAXI !!!, Transfer Airport



Reservas y Consultas vía e-mail : Argentina.Taxis@gmail.com
Visite nuestros Blogs: Guia de Buenos Aires
Esos Lugares Imperdibles
Visite nuestra Web: http://argentina.taxis.googlepages.com/

Read more...

el Campeonato Mundial de Tango se celebra en argentina

Argentina, a ritmo de tango

Bailarines de todos los rincones llegarán a la capital argentina con el objetivo de llevarse el campeonato. No lo tendrán nada fácil.

427 parejas de amantes del tango participan estos días en Buenos Aires (Argentina) en el Campeonato Mundial de Tango. Serán 10 días durante los que los aficionados o profesionales de este sensual baile muestran su destreza y garbo. Son bailarines que llegan desde países tan dispares como Grecia, Japón, Suráfrica, Perú, Panamá...

Las finales se celebrarán el próximo 29 y 31 de agosto. Este campeonato es parte del Festival Internacional de Tango que comenzó la semana pasada en Buenos Aires y que comprende además de la citada competición, conferencias, talleres, clases y y actuaciones entre otras actividades. Sin duda una cita ineludible para los amantes de esta hermosa danza rioplatense no exenta de nostalgia. Y es que Enrique Santos Discépolo, uno de sus máximos poetas, definió al tango como "un pensamiento triste que se baila".

En esencia el tango es una expresión artística de fusión, de naturaleza netamente urbana y raíz suburbana ("arrabalero"), que responde al proceso histórico concreto de la inmigración masiva, mayoritariamente europea, que reconstituyó completamente las sociedades rioplatenses, especialmente las de Buenos Aires y Montevideo (Uruguay), a partir de las últimas décadas del siglo XIX.

Fuente:http://www.cope.es

Image Hosted by ImageShack.us

TAXI !!!, Transfer Airport



Reservas y Consultas vía e-mail : Argentina.Taxis@gmail.com
Visite nuestros Blogs: Guia de Buenos Aires
Esos Lugares Imperdibles
Visite nuestra Web: http://argentina.taxis.googlepages.com/

Read more...

Barrio de tango | Historia del tango de Aníbal Troilo y Homero Manzi

En 1942 Homero Manzi le entregó a Aníbal Troilo unos versos que venían de muy adentro. No eran una historia inventada — eran un recuerdo personal de su adolescencia en Nueva Pompeya, de los pantanos y baldíos que rodeaban el Colegio Luppi donde vivió entre los trece y los dieciséis años. Barrio de tango fue el primer tango que firmaron juntos, el principio de la dupla creativa que luego daría Sur, Che bandoneón y Discepolín.

Lo grabó Troilo el 14 de diciembre de 1942 con la voz de Francisco Fiorentino. Desde entonces no paró de sonar.

El origen: Pompeya y el Colegio Luppi

El propio Manzi explicó en 1942 cómo nació este tango. Sus palabras son más elocuentes que cualquier paráfrasis:

"Los temas de mis canciones son siempre recuerdos personales. Me resulta difícil escribir fantasiosamente. No tengo ese don. Había un recuerdo, un aspecto de mi vida, un paisaje, que hasta hoy no había podido abordar. Lo termino de hacer en Barrio de tango. Desde los trece a los dieciséis años viví como alumno pupilo en el Colegio Luppi, ubicado en el corazón de Nueva Pompeya: Esquiú y Centenera. La elegante casa del Colegio se alzaba, materialmente, entre pantanos, baldíos, bajos, terraplenes y montañas de basura o desperdicio industrial."

Ese paisaje inhóspito y a la vez entrañable —el farol balanceando en la barrera, los convoyes de carga por los rieles vecinos, la laguna con sus sapos, el bandoneón a lo lejos— era exactamente lo que Manzi había guardado en la memoria durante más de veinte años antes de poder convertirlo en canción.

Cuando Troilo leyó esos versos los reconoció de inmediato. El paisaje de Pompeya era también el suyo: el barrio del sur, el arrabal, la noche porteña. Le puso música en una velada iluminada con su fueye y el resultado fue uno de los tangos más perfectos del género.

La dupla Troilo-Manzi

Aníbal Troilo ya había grabado temas con letra de Manzi —Malena, Papá Baltasar, Fueye— pero Barrio de tango fue el primero que firmaron juntos como dupla. A partir de ahí la colaboración no se detuvo: Romance de barrio, el imponente Sur (1948), Che bandoneón y Discepolín son las obras cumbres de esa alianza creativa que terminó solo con la muerte de Manzi en 1951.

La pérdida fue devastadora para Troilo. Esa misma noche, interrumpiendo un juego de bacará, se encerró en una habitación y compuso en un rato su obra Responso, un lamento catalogado entre los tangos más conmovedores de su catálogo.

Aníbal Troilo: el Bandoneón Mayor de Buenos Aires

Aníbal Troilo —Pichuco— nació el 11 de julio de 1914 en la calle Cabrera 2937, en el barrio del Abasto, aunque se crió en Palermo. Fue el bandoneonista y director de orquesta más influyente de la historia del tango. Julián Centeya lo bautizó "El Bandoneón Mayor de Buenos Aires". Horacio Ferrer dijo de él: "Troilo fue el que cambió el tango".

Como compositor dejó 64 obras entre tangos, valses y milongas. Sus composiciones se caracterizan por melodías de una belleza simple pero no obvia, que se graban en la memoria desde la primera escucha. Entre sus cantantes pasaron por su orquesta Francisco Fiorentino, Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche y Elba Berón. Falleció el 19 de mayo de 1975 en el Hospital Italiano de Almagro.

Homero Manzi: la memoria como materia prima

Homero Manzi nació en Añatuya, Santiago del Estero, en 1907, y llegó a Buenos Aires a los nueve años. Su infancia en el barrio de Pompeya marcó para siempre su sensibilidad poética. Fue letrista, periodista, guionista de cine y político —cofundador de FORJA junto a Arturo Jauretche en 1935.

Su fórmula creativa era la que describió al hablar de Barrio de tango: los temas siempre eran recuerdos personales, paisajes vividos, emociones verdaderas. Esa autenticidad es la que hace que sus letras resistan el paso del tiempo mejor que casi todas las del género. Falleció el 3 de mayo de 1951, cuando aún estaba en plena producción.

Ficha técnica

  • Título: Barrio de tango
  • Género: Tango
  • Música: Aníbal Troilo
  • Letra: Homero Manzi
  • Año: 1942
  • Primera grabación: Aníbal Troilo con Francisco Fiorentino, 14 de diciembre de 1942

Grabaciones destacadas

  • Aníbal Troilo con Francisco Fiorentino (14/12/1942) — versión original, la más recordada
  • Aníbal Troilo con Nelly Vázquez (3/02/1964)
  • Aníbal Troilo con Roberto Goyeneche (6/05/1971) — versión definitiva del Polaco

Análisis literario

Barrio de tango es una pintura más que una historia. Manzi no narra — describe: el farol, la barrera, el tren, los perros, los sapos, el portón. Son siete imágenes concretas del arrabal que en conjunto crean una atmósfera completa. Es la técnica del poeta que confía en el detalle preciso antes que en la emoción declarada.

El estribillo rompe esa acumulación descriptiva con una pregunta directa al barrio: viejos amigos que hoy ni recuerdo / ¿qué se habrán hecho, dónde andarán? Y luego la imagen más humana de todas: barrio de tango, qué fue de aquélla / Juana, la rubia, que tanto amé. Juana la rubia es el amor de adolescencia perdido en el tiempo, pero también es el barrio mismo —todo lo que se fue y no vuelve.

La palabra misterio aparece dos veces: en el misterio de adiós que siembra el tren y en luna y misterio del estribillo. Es la clave del tono del tango: no es tristeza sino una mezcla de nostalgia y asombro ante lo que fue y ya no es. Esa ambivalencia es lo que hace que el tango funcione con voces tan distintas como la de Fiorentino y la de Goyeneche.


También puede interesarte:

Read more...

Barajando | Historia del tango lunfardo de Nicolás Vaccaro y Eduardo Escaris Méndez

Hay tangos que son una confesión disfrazada de cuento. Barajando es uno de ellos: la historia de un timbero que engaña a medio mundo usando una cara de gallego honrado, hasta que una mujer le gana su propio juego. La escribió Eduardo Escaris Méndez en 1923 — y según José Gobello, el poeta sabía muy bien de qué hablaba, porque él mismo explotó locales de juego durante años.

La música es de Nicolás Vaccaro, pianista de San Cristóbal. Se estrenó en 1928 en el cine Metropol y lo grabó Gardel, Edmundo Rivero y Juan D'Arienzo con Alberto Echagüe, entre otros. Es uno de los grandes tangos lunfardos del cancionero rioplatense.

Eduardo Escaris Méndez: el poeta timbero

Eduardo Escaris Méndez nació en Buenos Aires el 24 de julio de 1888, hijo de un almacenero español de San Telmo. Firmaba sus obras como Eduardo Méndez. Tuvo cultura y dotes singulares para la versificación, pero llevó una vida irregular que, como señaló Horacio Ferrer, le impidió ensayar composiciones de mayor vuelo. Se decía discípulo de Andrés Cepeda, el famoso poeta ladrón que murió en una pelea a cuchilladas.

Escaris Méndez pasó muchos años explotando locales de juego. Al final de su vida vendió libros en las bouquineries del patio del Cabildo de Buenos Aires. Falleció el 13 de abril de 1957 internado en el Hospicio de las Mercedes — el mismo lugar donde también murieron Pascual Contursi y Dante A. Linyera.

Gobello lo describió con precisión: era un timbero apadrinado por caudillos políticos y comisarios complacientes que conocía el mundo del juego desde adentro. Esa experiencia es exactamente lo que hace a Barajando un tango auténtico — y según el propio Gobello, casi autobiográfico.

Sus tangos más logrados los escribió con Nicolás Vaccaro: Funyi claro, El tacuarazo, Taquerita chispeadora, En la vía y Barajando. Carlos Gardel le grabó cuatro temas en total. Horacio Ferrer lo ubicó en la corriente de escritores lunfardos de tipo humorístico, junto a Felipe Fernández Yacaré y Bartolomé Aprile.

Nicolás Vaccaro: el pianista de San Cristóbal

Nicolás Vaccaro nació en el barrio de San Cristóbal, Buenos Aires, el 13 de agosto de 1899. Comenzó profesionalmente en 1914 integrando desde el piano un cuarteto con el bandoneonista Antonio Guzmán, el violinista Rafael Tuegols y el flautista Luis Aulichini. Actuaron en el café Don Francisco de la avenida San Juan entre Boedo y Maza, en el Benigno de La Rioja y en el Don Pepe de Independencia y Pasco.

Al año siguiente llegó al Centro tocando con Graciano De Leone en el Café Domínguez, un reducto tanguero clásico en el predio que hoy ocupa el Teatro General San Martín. Por esa época actuó también fugazmente en el cabaré Montmartre con Eduardo Arolas. Su primera composición fue el tango Saguaypé, de 1916.

Fue en la orquesta de Graciano De Leone donde Vaccaro conoció a Eduardo Escaris Méndez. De esa sociedad nacieron sus mejores obras, y en especial Barajando — el único tango de Vaccaro que grabó Carlos Gardel. Falleció el 13 de mayo de 1975.

Ficha técnica

  • Título: Barajando
  • Género: Tango
  • Música: Nicolás Vaccaro
  • Letra: Eduardo Escaris Méndez
  • Año de composición: 1923
  • Estreno: 1928, cine Metropol, orquesta de Roque Biafore (con Vaccaro actuando circunstancialmente)

Grabaciones destacadas

  • Carlos Gardel — única grabación de un tango de Vaccaro por el Zorzal
  • Juan D'Arienzo con Alberto Echagüe (15/06/1948)
  • Edmundo Rivero

Análisis literario y lunfardo

Barajando es uno de los grandes tangos lunfardos del género. José Gobello señaló que podría disputarle a El ciruja el título del primer tango íntegramente escrito en lunfardo, ya que su copyright data de 1923. La letra es una extensa alegoría del juego de cartas aplicada a la vida: el protagonista baraja su vida como baraja su mazo, usando trampas y apariencias para sacar ventaja.

La imagen central es brillante: el timbero usa una cara de galaico almacenero — es decir, la apariencia de un gallego honesto y trabajador — para hacerse pasar por persona de bien mientras estafa a todos los que puede. El lunfardo de los naipes domina la letra: carpeteros, timbalera, mula cinchada, lona de los giles. Son términos del mundo de las timberías que Escaris conocía de primera mano.

El giro narrativo es la llegada de una mujer que le gana con sus propias armas. La percanta lo tiene rechiflado y termina escapándose con lo acumulado, en complicidad con un oficial de policía. El timbero queda tendido en el cuarto round — otra metáfora del juego y la pelea mezcladas.

La moraleja final es de una ironía perfecta: en el naipe de la vida, cuando cartas son mujeres / es inútil que se prendan al querer con alfileres / si la mina no es de un paño, derechita y sin revés. El fullero se convierte en víctima, y la lección que saca es — cínicamente — que hay que elegir mejor a las mujeres, no que hay que dejar de estafar.

Contexto histórico

Barajando fue escrito en 1923, en pleno auge del tango lunfardo. Era una época en que el juego clandestino formaba parte del paisaje urbano porteño, tolerado por una policía que cobraba su parte y por caudillos políticos que encontraban en las timberías su red de influencias. Escaris Méndez conocía ese mundo desde adentro y lo retrató con la precisión del que vivió en él.

El cine Metropol donde se estrenó en 1928 era uno de los espacios donde las orquestas de tango actuaban entre funciones, un escenario característico del período silente del cine argentino.


También puede interesarte:

Read more...

Bandoneón arrabalero | Historia del tango de Pascual Contursi y Juan Bautista Deambroggio

Hay tangos que nacen de una transacción nocturna en París. Bandoneón arrabalero tiene una historia de dos ciudades y tres hombres: Horacio Pettorossi, que lo compuso en una madrugada parisina; Juan Bautista Deambroggio —Bachicha— que lo compró por mil francos; y Pascual Contursi, que le puso los versos desde las sombras de su propia decadencia. El resultado fue el último gran tango que escribió el creador del tango canción.

Lo grabó Carlos Gardel en 1928 y alcanzó difusión mundial. Lo cantaron Goyeneche con Troilo, el Trío Irusta-Fugazot-Demare, Canaro con Charlo, Libertad Lamarque y Nelly Vázquez con Piazzolla, entre muchos otros.

La historia secreta: mil francos en París

Según relató Enrique Cadícamo en La historia del tango en París, la música de Bandoneón arrabalero no fue compuesta por Bachicha sino por Horacio Pettorossi, guitarrista de la orquesta Bianco-Bachicha. Una madrugada de 1927, cuando ya se habían retirado los habituales del local y el personal levantaba las mesas, Pettorossi esperó a quedarse a solas con Bachicha y le propuso escuchar un tango que acababa de componer.

Bachicha, exhausto, accedió. Pettorossi comenzó a interpretar una melodía que le despertó admiración genuina. Al terminar le preguntó qué le parecía, y Bachicha respondió: te felicito. Casi sin pausa Pettorossi dijo: mil francos. Bachicha, creyendo que el guitarrista necesitaba dinero, sacó los billetes y se los ofreció en préstamo. Pettorossi rechazó el gesto y repitió: nada de deudas, vengan los mil. La obra cambió de dueño en esa misma noche.

Bachicha tuvo al menos un gesto de elegancia: publicó el tango con la dedicatoria al celebrado compositor y mejor amigo Horacio G. Pettorossi — un reconocimiento velado al verdadero autor que los entendidos de la época no dejaron de notar.

Luego, aprovechando que Pascual Contursi se encontraba en París, Bachicha le pidió que adaptara los versos a la música. Contursi escribió la letra. El tango fue mandado a imprimir y se convirtió en uno de los éxitos de la orquesta Bianco-Bachicha en Europa.

Pascual Contursi: el último tango

Pascual Contursi nació el 18 de noviembre de 1888 en Chivilcoy y creció en un conventillo del barrio de San Cristóbal. Fue el creador del tango canción tal como lo conocemos: en 1917 escribió la letra de Mi noche triste sobre la música de Lita de Samuel Castriota, inaugurando una nueva etapa del género en la que el tango dejaba de ser solo música de baile para convertirse en relato sentimental.

En 1927 viajó a Europa en la cima de su popularidad. En París fue donde escribió Bandoneón arrabalero — la última obra que se le conoce. Para entonces los síntomas de la sífilis que padecía comenzaban a alterar su mente. Los síntomas se agudizaron potenciados por el exceso de bebida y la falta de cuidados. Se encerraba en su habitación de hotel con un teatrito de juguete, recortando figuras de revistas para imaginar obras teatrales. Una noche de nevada apareció ante sus amigos vestido con ropa veraniega de algodón.

Sus amigos, entre los que estaba Gardel, lo embarcaron de regreso a Buenos Aires piadosamente engañado, sin que supiera que lo estaban repatriando. Murió internado en el Hospicio de las Mercedes el 29 de mayo de 1932 — el mismo lugar donde también murieron Eduardo Escaris Méndez y Dante A. Linyera. Tenía 43 años.

Escribió unas cuarenta letras de tango. Además de Mi noche triste y Bandoneón arrabalero, dejó Caferata, Ivette, Ventanita de arrabal, Flor de fango y De vuelta al bulín. Su hijo José María Contursi fue también músico y letrista de tango.

Juan Bautista Deambroggio: Bachicha en París

Juan Bautista Deambroggio nació el 2 de marzo de 1890 en La Plata. De joven vivía en el barrio de La Boca y trabajaba como herrero en los talleres de la Fundición Vassena. Fue justamente un compañero de trabajo, Roberto Firpo, quien lo presentó al maestro Alfredo Bevilacqua, con quien perfeccionó su formación musical. Cuando Firpo debutó con su orquesta en 1913-1914, Bachicha estaba en el bandoneón.

En 1916 viajó a Montevideo con Firpo. Luego formó con el violinista Eduardo Bianco la célebre orquesta Bianco-Bachicha que llevó el tango a París con enorme éxito. Cuando la orquesta se disolvió, Bachicha se quedó en Montparnasse, donde sus hijos — también músicos — tocaron con él. Murió en París el 28 de noviembre de 1963, todavía en actividad: se hallaba actuando con su orquesta en La Coupole.

Compuso más de treinta tangos — Avellaneda, Buena pinta, Montparnasse, Quebracho — pero solo Bandoneón arrabalero trascendió, y sobre su autoría pesa la duda que dejó el relato de Cadícamo.

Ficha técnica

  • Título: Bandoneón arrabalero
  • Género: Tango
  • Música: Juan Bautista Deambroggio (Bachicha) — atribuida originalmente a Horacio Pettorossi
  • Letra: Pascual Contursi
  • Año: 1928
  • Dedicatoria: al celebrado compositor y mejor amigo Horacio G. Pettorossi

Grabaciones destacadas

  • Orquesta Bianco-Bachicha con José Cohan — primera versión en Europa
  • Carlos Gardel con guitarras (1928)
  • Francisco Canaro con Charlo
  • Trío Irusta-Fugazot-Demare con Roberto Fugazot
  • Roberto Goyeneche con Aníbal Troilo
  • Roberto Goyeneche con Baffa-Berlingieri
  • Ángel Vargas con la orquesta de Eduardo del Piano
  • Floreal Ruiz con Francisco Rotundo
  • Libertad Lamarque
  • Nelly Vázquez con el quinteto de Astor Piazzolla
  • Edmundo Rivero

Análisis literario

Bandoneón arrabalero usa el bandoneón como espejo. El narrador se dirige al instrumento — viejo, abandonado, arrabalero — y en él va describiendo su propia situación. El paralelo es perfecto: el bandoneón que ya no suena es el hombre que ya no puede. La imagen del instrumento olvidado en un rincón condensa todo el dolor del descenso, del fracaso, del tiempo que pasa.

Es un recurso que el tango usó en otros momentos memorables — La última curda de Troilo-Cádícamo, Che bandoneón de Troilo-Manzi — pero Contursi fue el primero en emplearlo con esta precisión emocional. Y lo hizo cuando él mismo estaba desvaneciéndose, cuando París y la enfermedad lo iban borrando. Hay algo de testamento en estos versos.

La palabra arrabalero es clave: no es simplemente un bandoneón del arrabal sino uno que lleva el arrabal adentro, que fue formado por ese mundo de conventillos, calles de tierra y boliches nocturnos. Contursi, que nació en ese mundo, lo entendía desde adentro.


También puede interesarte:

Read more...

Baldosa floja | Historia de la milonga de Florindo Sassone, Julio Bocazzi y Dante Gilardoni

Hay piezas que se vuelven clásicas casi sin querer. Baldosa floja es una milonga de 1957 compuesta por Florindo Sassone y Julio Bocazzi con letra de Dante Gilardoni que, en la voz de Argentino Ledesma, se instaló rápidamente en el repertorio permanente. Juan D'Arienzo la grabó con Jorge Valdez y Mario Bustos en un dúo que fue un éxito memorable.

El título carga con toda la picardía del lunfardo porteño: la baldosa floja es la del que pisa sin firmeza, el que no da pie en tierra, el que vive al margen de la ley o de las convenciones. Una imagen perfecta para una milonga que habla del mundo del arrabal con ritmo y gracia.

Florindo Sassone: el director elegante

Pedro Florindo Sassone nació en Buenos Aires, en el barrio de Liniers, el 12 de enero de 1912. Se recibió de profesor de violín y debutó profesionalmente en 1930 en un conjunto de Antonio Polito que actuaba en Radio Belgrano. Al año siguiente dio el salto a la orquesta de Roberto Firpo, y luego tocó con Osvaldo Fresedo — la experiencia que lo marcaría para siempre. Era con el Pibe de la Paternal que Sassone aprendió a sentir el tango, esa forma elegante y melódica que luego haría propia.

En 1935 formó su primera orquesta. Debutó el 1 de enero de 1936 en Radio Belgrano con la voz de Alberto Amor —que tenía entonces 19 años— y actuó en el café El Nacional, la Catedral del tango de la calle Corrientes, y en el cabaré Marabú de Maipú 359. Luego pasó a Radio El Mundo, donde hizo un programa de mediodía con una orquesta que incluía arpa, percusión y otros instrumentos poco habituales en el tango.

En 1940 disolvió la orquesta para dedicarse a negocios. Regresó en 1946 con una formación modesta y fue creciendo hasta convertirse en uno de los directores importantes de la época. El gran impulso lo dio la llegada de Jorge Casal como cantor — una voz brillante y una pinta impresionante que asombró a propios y extraños. Luego vendría Roberto Chanel, y más adelante Mario Bustos.

Su estilo era inconfundible: melodismo puro, influencias de Fresedo y Di Sarli absorbidas y transformadas en algo propio. En Japón, donde actuó en dos giras (1966 y 1972), lo bautizaron el director elegante por su presencia frente a la orquesta. Falleció en Buenos Aires el 31 de enero de 1982, a los 70 años. Dejó 246 grabaciones con su orquesta y 14 con su sexteto.

Ficha técnica

  • Título: Baldosa floja
  • Género: Milonga
  • Música: Florindo Sassone / Julio Bocazzi
  • Letra: Dante Gilardoni
  • Año: 1957

Grabaciones destacadas

  • Argentino Ledesma con su orquesta típica, dir. J. Dragone (1958) — primera grabación
  • Juan D'Arienzo con Jorge Valdez y Mario Bustos (6/07/1958) — versión más popular, dúo de cantores

Análisis literario

La imagen de la baldosa floja condensa en dos palabras toda la cultura del arrabal porteño. La baldosa que cede bajo el pie, que no está fija como las demás, que delata al que pasa con un sonido diferente — es el símbolo perfecto del personaje que vive fuera de la norma, que no encaja, que tiene su propio código.

Dante Gilardoni escribe con la gracia picaresca característica de las milongas de mediados del siglo XX, cuando el género ya había encontrado su madurez expresiva. La letra mezcla el lunfardo con imágenes concretas del barrio para dibujar a un personaje que se mueve con soltura por ese mundo, que conoce sus reglas y las usa a su favor.

La milonga como género es naturalmente más pícara y rítmica que el tango — menos trágica, más cómplice. Baldosa floja aprovecha esa característica al máximo: el ritmo vivo de la música de Sassone y Bocazzi sostiene perfectamente una letra que no busca conmover sino hacer guiñar el ojo.

Contexto histórico

1957 fue un año de intensa actividad en el tango. Las grandes orquestas seguían dominando la escena aunque ya empezaba a sentirse la presión del rock y la música tropical. En ese contexto, una milonga nueva con ritmo marcado y letra ingeniosa era exactamente lo que el público de los bailes quería. D'Arienzo, el Rey del Compás, la entendió de inmediato y la grabó ese mismo año con dos de sus mejores cantores.


También puede interesarte:

Read more...

Balada para un loco | Historia del tango de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer

El 16 de noviembre de 1969 el Luna Park de Buenos Aires fue el escenario de un escándalo que la historia convertiría en leyenda. Amelita Baltar subió al escenario del Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción y cantó algo que nadie había escuchado antes. La mitad del público aplaudió. La otra mitad insultó, tiró monedas y agitó panfletos. El jurado internacional — que incluía a Vinicius de Moraes y Chabuca Granda — la declaró finalista. Los organizadores, para que no ganara, improvisaron un jurado popular que le dio el primer premio a otro tango. Al día siguiente se lanzó el single y en un mes vendió 200.000 copias.

Balada para un loco había llegado al mundo.

Cómo nació la canción

La historia comenzó antes del festival. Ferrer y Piazzolla se reunían en el departamento de Piazzolla sobre Avenida del Libertador al 1088, piso 14C. Uno al piano, el otro con la pluma. Ferrer llegaba todos los días alrededor de las tres de la tarde.

Ferrer recordó así el proceso: "Ya en el segundo semestre de 1969, le llevé a Piazzolla una frase para tratar de armar la canción: 'ya sé que estoy piantao...'. Después me dice: 'y cómo seguimos'. Le digo: 'bueno, hacé vos una segunda que diga loco, loco, loco', e hizo esa hermosura. Y después dice: 'cómo seguimos'. Mirá, le digo, a mí me gustaría hacer un recitativo en el medio, y también uno al principio".

La partitura final fue terminada el 14 de noviembre de 1969 — dos días antes del estreno en el Luna Park. Antes de eso la habían ensayado y estrenado en el Michelángelo, el café-concert donde Piazzolla y Baltar tenían dos shows nocturnos diarios.

El resultado fue una balada en tempo de vals con dos recitativos diseñados a medida de la expresividad de Amelita Baltar — por entonces esposa de Piazzolla. Una mezcla que no era tango ortodoxo ni vals ni nada conocido, que escapaba a todas las categorías y que precisamente por eso generó la reacción violenta del ala conservadora del tango.

El festival, el escándalo y el triunfo popular

El Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción se realizó en el Luna Park entre el 9 y el 16 de noviembre de 1969. La Balada fue presentada la primera noche y tuvo una excelente acogida del jurado internacional. Los conservadores del tango, sin embargo, cuestionaban que eso fuera tango. Las monedas y los panfletos volaron durante la presentación.

El jurado internacional la declaró finalista. Pero para que no ganara, los organizadores improvisaron un jurado popular que le dio el primer lugar al tango Hasta el último tren de Julio Ahumada y Julio Camilloni, cantado por Jorge Sobral. La Balada quedó segunda.

El destino se encargó de la revancha. Al día siguiente del festival, CBS lanzó el single con Amelita Baltar y Chiquilín de Bachín en el lado B. En el primer mes vendió 200.000 copias. Al mes siguiente, RCA lanzó una nueva versión con Roberto Goyeneche y la Orquesta de Piazzolla. La canción ya no tenía freno.

Como dijo Ferrer: "Quizás en aquel día histórico del concurso no ganamos el cheque, pero el tema quedó para siempre en la gente".

La dupla Piazzolla-Ferrer

Astor Piazzolla y Horacio Ferrer comenzaron su asociación en 1967. Piazzolla fue a buscar a Ferrer y le dijo: "Quiero que trabajes conmigo porque mi música es igual a tus versos". El primer resultado fue la operita María de Buenos Aires, estrenada con gran éxito en 1968. Uno de sus cuadros, Balada para un organito loco, fue el antecedente directo de la Balada.

La dupla produjo una cantidad enorme de obras — Chiquilín de Bachín, Años de soledad, A la par, canciones cantadas por Jairo que no alcanzaron la misma difusión pero que tienen la misma calidad. Ferrer era poeta uruguayo; Piazzolla era bandoneonista de Mar del Plata que había estudiado en París con Nadia Boulanger. Lo que los unía era la ruptura: ambos querían hacer algo que no existía todavía.

La esquina de Corrientes y Callao

El verso ¿no ves que va la luna rodando por Callao? convirtió esa esquina en un lugar mítico. En 2012, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la ley 4179 por la cual la esquina de Corrientes y Callao pasó a llamarse oficialmente Esquina Horacio Ferrer. Allí hay una placa que lo indica. Es uno de los pocos casos en que una canción le da nombre a una esquina de Buenos Aires.

Ficha técnica

  • Título: Balada para un loco
  • Género: Tango-vals
  • Música: Astor Piazzolla
  • Letra: Horacio Ferrer
  • Año: 1969
  • Primera interpretación: Amelita Baltar, Michelángelo, Buenos Aires, 1969
  • Estreno público: Luna Park, 16 de noviembre de 1969 — Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción
  • Primera edición en disco: CBS, noviembre 1969, con Amelita Baltar. Lado B: Chiquilín de Bachín
  • Segunda edición: RCA Victor, diciembre 1969, con Roberto Goyeneche y la Orquesta de Piazzolla

Análisis literario

La letra de Ferrer es una de las más originales que produjo el tango en toda su historia. Trabaja sobre el lunfardo (piantao, berretín) pero lo mezcla con imágenes surrealistas de una Buenos Aires fantástica: la luna rodando por Callao, un corso de astronautas y niños, los semáforos que dan tres luces celestes, un linyera que viaja a Venus. No es el arrabal triste del tango clásico sino una ciudad que se puede ver desde el nido de un gorrión.

El loco del título no es un demente sino un iluminado — el que ve lo que los demás no pueden ver, el que vive fuera de las convenciones y por eso está más vivo que todos. Es la locura como forma de libertad, como acceso a una dimensión más bella y más verdadera de la realidad. El verso final lo dice todo: los locos que inventaron el amor.

La estructura de la canción — balada con dos recitativos — fue diseñada por Ferrer para la expresividad particular de Amelita Baltar. El recitativo del comienzo, con su descripción del loco que aparece detrás de un árbol vestido de payaso astral, crea el clima antes de que empiece la melodía. Es teatro dentro de la canción.


También puede interesarte:

Read more...

Balada para mi muerte | Historia del tango de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer

Hay canciones que parecen escritas con el destino en la mano. Balada para mi muerte nació en 1969 de la misma dupla que ese mismo año había escandalizando al Luna Park con Balada para un loco: Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. Pero donde aquella era luminosa y piantada, esta es serena y definitiva — un hombre que imagina su propia muerte en Buenos Aires, de madrugada, con calma.

La grabó por primera vez Amelita Baltar en 1970 en el álbum Amelita Baltar interpreta a Piazzolla y Ferrer. Décadas después, cuando Piazzolla murió de una trombosis cerebral en 1992, los versos de Ferrer sonaron como una profecía cumplida.

La dupla Piazzolla-Ferrer en su momento más productivo

En 1967 Astor Piazzolla buscó a Horacio Ferrer y le dijo: "Quiero que trabajes conmigo porque mi música es igual a tus versos". El primer resultado fue la operita María de Buenos Aires, estrenada con gran éxito en 1968 con Amelita Baltar como voz principal. A partir de ahí la dupla entró en un período de producción intensa: en 1969 componían varios temas por semana.

Balada para mi muerte y Balada para un loco nacieron prácticamente juntas, en ese mismo período de trabajo. Las dos fueron grabadas en las mismas sesiones entre noviembre de 1969 y principios de 1970, y las dos aparecieron en el álbum de CBS de 1970. Son dos caras de la misma moneda: la locura como fiesta y la muerte como descanso.

Horacio Ferrer: el último dandi del tango

Horacio Ferrer nació en Montevideo en 1933. Fue poeta, escritor, historiador del tango y presidente de la Academia Nacional del Tango que él mismo fundó en 1990. En 1970 publicó el Libro del tango: arte popular de Buenos Aires, cuya edición ampliada de 1980 en tres tomos es una de las obras de consulta más importantes sobre el género. Vivió sus últimas décadas en el octavo piso del Hotel Alvear de Recoleta, desde donde contemplaba Buenos Aires con la misma mirada poética que aparece en sus letras.

Falleció el 21 de diciembre de 2014 en Buenos Aires — exactamente como había escrito en esta canción: en Buenos Aires, dejando sus cosas. Un cronista lo recordó diciendo que la muerte enamorada se lo trasteó sin dejarle beber su penúltimo whisky.

Con Piazzolla compuso más de cuarenta tangos. Además de las dos baladas, el catálogo incluye Chiquilín de Bachín, Años de soledad, La bicicleta blanca, Canción de las venusinas y Fábula para Gardel.

Ficha técnica

  • Título: Balada para mi muerte
  • Género: Tango-balada
  • Música: Astor Piazzolla
  • Letra: Horacio Ferrer
  • Año: 1969
  • Primera grabación: Amelita Baltar con la orquesta de Astor Piazzolla, 1969-1970
  • Álbum original: Amelita Baltar interpreta a Piazzolla y Ferrer, CBS, Argentina, 1970

Grabaciones destacadas

  • Amelita Baltar con la orquesta de Astor Piazzolla (1970) — versión original y referencia
  • Mina y Astor Piazzolla — versión de la cantante italiana junto al propio Piazzolla, considerada por muchos la versión definitiva
  • Raúl Lavié
  • Julia Zenko
  • Elena Roger

Análisis literario

Balada para mi muerte es una de las letras más logradas de Ferrer — y eso es decir mucho viniendo del autor de Balada para un loco. Donde aquella era delirante y festiva, esta es quieta y precisa. El tono es el de alguien que contempla su propia muerte con una mezcla de tristeza y aceptación tranquila.

El primer verso instala el escenario con exactitud poética: moriré en Buenos Aires, será de madrugada / que es la hora en que mueren los que saben morir. La madrugada como hora de la muerte —la misma hora que aparece en tantos tangos— es aquí dignificada: no es la hora de los que perecen sino de los que saben hacerlo.

El inventario de las cosas que dejará es conmovedor por su modestia: mi pequeña poesía de adioses y de balas / mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín. No hay fortuna ni gloria — solo los objetos del poeta bohemio, del hombre de la noche porteña. El penúltimo whisky que quedará sin beber es uno de los detalles más memorables: no el último sino el penúltimo, el que la muerte interrumpe antes de que llegue a terminarse.

La palabra tangamente — que Ferrer inventó para esta canción — merece párrafo aparte. Es uno de los neologismos más felices de la poesía del tango: la muerte que llega tangamente, es decir, con el ritmo y la melancolía del tango, de forma inevitable pero cadenciosa. Ferrer había aprendido ese arte de declamar de su madre, que fue alumna de Alfonsina Storni, y esa herencia se nota en cada línea.

El análisis literario encuentra ecos de César Vallejo (me moriré en París con aguacero vs. moriré en Buenos Aires, será de madrugada), de Miguel Hernández (no perdono a la muerte enamorada vs. llegará, tangamente, mi muerte enamorada) y de Borges (hoy que Dios me deja de soñar, verso que remite a Las ruinas circulares). Ferrer era un lector de los clásicos y esa formación se trasluce en cada imagen.

Una profecía cumplida

Cuando en 1992 Piazzolla sufrió una trombosis cerebral que lo dejó postrado hasta su muerte, muchos escucharon estos versos con una sensación extraña. La canción que habían escrito juntos parecía anticipar no la muerte de Ferrer sino la del propio Piazzolla. Él también murió en Buenos Aires, dejando su música como herencia. La letra que Ferrer escribió en primera persona terminó siendo, de algún modo, el epitafio de los dos.


También puede interesarte:

Read more...

Bajo un cielo de estrellas | Historia del vals de Enrique Francini, Héctor Stamponi y José María Contursi

En los años cuarenta, cuando el tango vivía su época dorada, los valses eran el momento de respiro entre las tandas — más alegres, más rítmicos, más livianos que el tango. Pero Bajo un cielo de estrellas no es un vals ligero. Tiene la emotividad del mejor Contursi y la sensibilidad melódica de Francini y Stamponi, dos jóvenes que se conocían desde la infancia en Campana y que se convirtieron en figuras centrales de la música popular argentina.

Lo grabó por primera vez Miguel Caló con la voz de Alberto Podestá en 1941 — en ese período extraordinario de la orquesta de las estrellas donde Francini y Stamponi eran compañeros antes de trazar sus propios caminos.

Enrique Francini: el violinista del barrio Crisol

Enrique Mario Francini nació el 14 de febrero de 1916 en el barrio Crisol, partido de San Fernando, y pasó su infancia y adolescencia en Campana, junto al río Paraná. A los 10 años ya estudiaba violín con Arturo Biondi. Su gran amigo de la infancia era Héctor Stamponi — el Chupita — con quien pasaban las tardes haciendo música en la trastienda de la Farmacia Vandiol, donde el boticario tenía un piano.

Con un grupo de jóvenes músicos campanenses y zarateños llegaron a Buenos Aires en los años 30, integrando primero la orquesta del maestro alemán Juan Ehlert. En la misma formación estaba también Armando Pontier, con quien Francini forjaría la alianza más importante de su carrera. Cuando Miguel Caló lo convocó para su orquesta, Francini tuvo que competir con veinticinco ejecutantes de primer nivel por el puesto de primer violín. Lo ganó a puro talento.

En la orquesta de Caló — que incluía a Osmar Maderna, Domingo Federico y Armando Pontier — nació la leyenda. Francini y Pontier se escabullían por las tardes al Marabú para espiar los ensayos del gordo Troilo, absorber su estilo y alimentar lo que sería su propia orquesta. En 1945 formaron la Orquesta Francini-Pontier, que llegó al cenit de la Década de Oro del Tango con un sonido de estilo troiliano, instrumentalmente evolucionado y de excelso romanticismo.

Fue también músico del Octeto Buenos Aires de Piazzolla (1955), primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (1958-1976), integrante del Quinteto Real de Horacio Salgán y participante en Los Astros del Tango. Estudioso incansable, en pleno éxito seguía perfeccionándose con los maestros Julián Bautista y Martí Llorca. Murió en el escenario del Caño 14 el 27 de octubre de 1978, mientras ejecutaba Nostalgias en su violín. Tenía 62 años.

José María Contursi: el mayor poeta sentimental del tango

José María Contursi nació el 31 de octubre de 1911 en Lanús. Era hijo de Pascual Contursi — el creador del tango canción con Mi noche triste — pero su relación con el padre fue distante desde la infancia: sus padres se habían separado cuando el poeta tenía apenas dos años. Contursi creció y escribió en las antípodas del padre: donde Pascual era oscuro y lunfardesco, José María era romántico y refinado.

Perteneció a la Generación Romántica del Tango de los años 40, junto a Discépolo, Homero Expósito y Cátulo Castillo. Su musa fue Susana Gricel Viganó, una jovencita cordobesa de 15 años a la que conoció en 1935 siendo locutor de Radio Stentor. De ese amor imposible nacieron sus letras más desgarradoras, comenzando por el tango Gricel. Entre sus obras más recordadas están En esta tarde gris, Cristal, Garras, Sombras nada más y Tu piel de jazmín. Vocalistas como Podestá, Fiorentino, Rivero, Goyeneche, Lamarque y Julio Sosa encontraron en sus letras algunas de sus mejores interpretaciones. Falleció el 11 de mayo de 1972.

La amistad Francini-Stamponi y la génesis del vals

Héctor Stamponi — el Chupita — nació en Campana y fue el compañero de infancia de Francini. En 1933, siendo apenas adolescentes, los dos amigos compusieron juntos un tango y se lo entregaron personalmente a Carlos Gardel cuando el Zorzal se presentó en Campana. La anécdota revela la audacia y el talento precoz de ambos.

Bajo un cielo de estrellas es fruto de esa amistad de décadas: Francini y Stamponi ponen la música, Contursi pone los versos. Los tres estaban en ese momento en la orquesta de Miguel Caló, el caldo de cultivo más fértil del tango de la época.

Ficha técnica

  • Título: Bajo un cielo de estrellas
  • Género: Vals
  • Música: Enrique Francini / Héctor Stamponi
  • Letra: José María Contursi
  • Año: 1941
  • Primera grabación: Miguel Caló con Alberto Podestá (1941)

Análisis literario

La letra de Contursi trabaja sobre el tema del regreso al barrio — uno de los más recurrentes del tango — pero con la delicadeza que lo caracterizaba. El narrador vuelve al barrio que dejó y siente que el aire mismo le habla, que todo le recuerda a ella. La noche tranquila bajo el cielo de estrellas es el marco perfecto para ese reencuentro con el pasado.

El vals como género permite a Contursi un tono más suave que el tango. No hay el drama agudo de Gricel ni la desesperación de En esta tarde gris — hay una melancolía serena, casi dichosa, la de quien puede recordar sin que el recuerdo lo destruya. La imagen final — todo, todo le nombra a ella y siente ganas de llorar — equilibra perfectamente esa serenidad con la emoción contenida.

La música de Francini y Stamponi, con su sensibilidad rítmica y melódica, envuelve e ilumina los versos de Contursi, dándoles alas. Es uno de los mejores valses del cancionero rioplatense — preferido por los bailarines precisamente porque combina ritmo, emoción y elegancia en partes iguales.


También puede interesarte:

Read more...

Bajo Belgrano | Historia del tango de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez

Hay tangos que son una fotografía de un lugar que ya no existe. Bajo Belgrano retrata esa zona porteña al norte de la ciudad donde a principios del siglo XX había studs de caballos de carrera, peones que hablaban a sus pingos en voz baja, y los gritos de los canillitas vendiendo programas de carreras. Hoy ese paisaje es el barrio River — paqueto, ordenado, residencial — pero el tango de Francisco García Jiménez con música de Anselmo Aieta lo conservó para siempre.

Fue estrenado en 1926 y grabado ese mismo año por Carlos Gardel para el sello Odeón. La letra obtuvo el tercer premio en el concurso de la Casa Max Glucksmann de 1923, antes incluso de ser musicada.

Anselmo Aieta: el brujo del bandoneón

Anselmo Alfredo Aieta nació el 5 de noviembre de 1896 en el barrio de San Telmo, penúltimo de once hijos de inmigrantes calabreses. Lustró zapatos, trabajó de mandadero y en una fábrica de cigarrillos — con los ahorros de ese trabajo compró su primer bandoneón. A los 10 años ya tocaba la concertina de su hermano mayor. Los bandoneonistas anónimos que sonaban en los cafés del barrio eran su mundo.

Comenzó su carrera profesional en 1913 en el café La Buseca de Avellaneda, en un trío con Agustín Bardi al piano. Admiró y tocó con Eduardo Arolas, su ídolo. En 1919 ingresó a la orquesta de Francisco Canaro donde permaneció cinco años, completando su formación. Al separarse formó su propia agrupación y su éxito fue tan grande que llegó a dirigir tres orquestas simultáneamente — en los cafés El Nacional, Germinal y Guarany de la calle Corrientes — mientras una columna de fanáticos se disputaba el privilegio de cargarle el fueye entre local y local.

Lo llamaban el brujo del bandoneón. Aníbal Troilo lo llamaba cariñosamente Papi. Era un músico autodidacta de talento prodigioso que componía con asombrosa facilidad — él mismo lo describió con una frase que se volvió célebre: me levanto todos los días a las 7 de la mañana y, a las 8, ya estoy sacando alguna cosa en el bandoneón. Como no sabía escribir música, amigos como Charlo iban a su casa de San Telmo a transcribir sus composiciones al pentagrama. A una de esas piezas la llamó Pavadita — cuando le insistieron en que la anotara antes de olvidarla respondió: dejá, ¿qué me voy a olvidar si es una pavada?

Gardel le grabó dieciséis composiciones. Creó más de trescientos tangos, valses y milongas. Murió el 25 de septiembre de 1964 al lado de su bandoneón, que hizo traer a la pieza de la clínica donde expiró.

La dupla Aieta-García Jiménez

El encuentro entre Aieta y Francisco García Jiménez ocurrió en una milonga para hombres que se realizaba los jueves en el Orfeón Español de la calle Piedras. Aieta tocaba; García Jiménez escribía. El poeta le presentó una condición para colaborar: que las letras fueran dictadas por las sugestiones de la melodía, íntimamente ceñidas a la respiración del ritmo tanguero. Aieta estaba convencido de que muchas obras valiosas no perduran porque carecen de la trama cantable que las fija en la memoria del público.

De esa alianza nació una de las duplas más fecundas de la historia del tango — comparable a la de Cobián con Cadícamo, o la de Sebastián Piana con Homero Manzi. El primer resultado fue El huérfano (1921), compuesto por Aieta tras la muerte de su madre. Los siguientes fueron Príncipe, La mentirosa, Suerte loca, Siga el corso, Bajo Belgrano, Tus besos fueron míos, Carnaval, Alma en pena, Palomita blanca y una lista que se extiende por décadas.

El barrio: studs, pingos y la cancha de Palermo

Bajo Belgrano era una zona al norte de la ciudad, cercana al Hipódromo de Palermo, donde a principios del siglo XX convivían los studs — los establos donde se entrenaban los caballos de carrera — con las casas humildes del arrabal. Era un mundo particular: los domingos la cancha se llenaba de aficionados de los veinte barrios de la ciudad, los peones hablaban a sus pingos con la ternura de quien le habla a un amigo, los canillitas pregonaban los programas de carreras desde mitad de semana.

García Jiménez, que no era aficionado a las carreras, retrató ese mundo con la precisión del periodista y la sensibilidad del poeta. Como señaló José Gobello, la letra tiene algo de pedestre — es decir, cotidiana, cercana a la tierra — y eso es exactamente lo que la hace vívida. No es una letra que aspire al Parnaso sino a pintar una escena que existió y que el progreso borró.

Ficha técnica

  • Título: Bajo Belgrano
  • Género: Tango
  • Música: Anselmo Aieta
  • Letra: Francisco García Jiménez
  • Año: 1926 (letra premiada en concurso Max Glucksmann 1923)
  • Primera grabación: Carlos Gardel, 1926, sello Odeón

Grabaciones destacadas

  • Carlos Gardel (1926, sello Odeón) — primera grabación
  • Alfredo De Angelis con Julio Martel — versión considerada de las más logradas

Análisis literario

Bajo Belgrano es un tango de barrio en el sentido más literal y más noble: habla de un lugar concreto, con nombres propios, con imágenes precisas. García Jiménez pinta una acuarela del arrabal del norte porteño con la misma técnica que usó en Barrio pobre — el detalle que concentra una atmósfera completa.

El verso más recordado es el del peoncito que le habla al pingo: sacame 'e pobre, pingo querido / ¡no te me manques p'al Nacional!. Es una escena de una ternura y una autenticidad sorprendentes: el hombre que ha apostado lo que no tiene y le pide al caballo que lo salve. No hay juicio moral — hay comprensión de una pasión humana que trasciende clases y épocas.

La brisa pampa que trae silbido, canción y risa desde los patios de los studs establece el tono del tango: es alegre, es diurno, es de domingo. Lejos del tango nocturno y melancólico, Bajo Belgrano es un tango de sol y de esperanza — la de los jugadores que sueñan con cazar fortunas, la del peoncito que habla al crack.


También puede interesarte:

Read more...

Bailemos | Historia del tango de Pascual Mamone y Reinaldo Yiso

Hay tangos que nacen de una escena vista al pasar. Una madrugada de 1955, Pascual Mamone terminó de trabajar en la Boite Montecarlo y fue a Plaza Once para tomar el tren hacia Liniers. En el andén se encontró con Reinaldo Yiso, su amigo y colega, presentador de la orquesta de Pugliese. En el tren, Mamone le contó lo que había visto esa noche: una pareja que se despedía en la pista con los ojos llenos de lágrimas, bailando el último tango juntos antes de separarse para siempre.

En ese viaje de madrugada, entre estación y estación, nació Bailemos.

Pascual Mamone: el Cholo de San Cristóbal

Pascual Mamone nació el 22 de abril de 1921 en el barrio de San Cristóbal, hijo único de un pintor de brocha gorda. Aprendió bandoneón desde niño en un conservatorio de barrio donde estudió teoría y solfeo. A los quince años ya tocaba en la orquesta barrial de José Otero. En 1939 comenzó a estudiar con Pedro Maffia — uno de los grandes del instrumento — y en 1942 el maestro, viendo su progreso, lo incorporó a su propia orquesta. Dos años al lado de Maffia le forjaron como arreglista.

En 1944 se desvinculó de Maffia y comenzó una carrera ascendente como arreglador. Desde 1949 y durante quince años trabajó con Osvaldo Pugliese, donde se consolidó como uno de los grandes arreglistas del tango. Cuando Alberto Morán se separó de Pugliese para hacer carrera solista, convocó a Mamone como primer bandoneón y arreglador de su orquesta, dirigida por el pianista Armando Cupo. Fue en esa formación donde nació Bailemos.

Trabajó con maestros de la talla de Pugliese, José Basso, Roberto Caló, Alfredo Gobbi, Pedro Laurenz, Enrique Francini, Florindo Sassone y Leopoldo Federico. Era, según sus colegas, de la escuela Maffia pero con personalidad propia — una sensibilidad y maestría para el arreglo que le permitió lograr, junto a Argentino Galván, verdaderas obras de arte orquestal. Murió el 15 de septiembre de 2012 en Buenos Aires.

Reinaldo Yiso: 520 temas en SADAIC

Reinaldo Yiso — cuyo verdadero nombre era Reinaldo Ghiso — nació el 6 de abril de 1915 en Buenos Aires. Fue un letrista prolífico que tiene registrados más de 520 temas en SADAIC, varios de ellos firmados con el nombre de su esposa Sara Rainer. Además de escribir tangos, fue presentador de la orquesta de Osvaldo Pugliese — el mismo rol que lo unió a Mamone en la vida cotidiana del mundillo tanguero.

En 1941 Ricardo Tanturi le estrenó su primera obra, Por eso canto yo. En 1943 Pugliese grabó El sueño del pibe con la voz de Roberto Chanel, que alcanzó gran difusión. Entre sus obras más recordadas además de Bailemos están Un infierno, Un regalo de reyes, Cómo le digo a la vieja, Soñemos y Lágrimas de sangre. Falleció el 16 de diciembre de 1978.

El tango del adiós

Lo que Mamone vio esa noche en el Montecarlo no era una escena abstracta sino concreta y devastadora: una pareja que había llegado al final de su historia y eligió despedirse bailando. La pista de baile como último lugar compartido, el tango como idioma del adiós. La letra que Yiso construyó a partir de ese relato captura exactamente esa imagen: no llores, no muchacha, la gente está mirando, bailemos este tango, el tango del adiós.

Se difundió rápidamente en la radio y en las calles y se convirtió en un éxito total desde su primera grabación con Alberto Morán el 14 de abril de 1955.

Ficha técnica

  • Título: Bailemos
  • Género: Tango
  • Música: Pascual Mamone
  • Letra: Reinaldo Yiso
  • Año: 1955
  • Primera grabación: Alberto Morán con la orquesta de Armando Cupo (14/04/1955, sello Pampa)

Grabaciones destacadas

  • Alberto Morán con orquesta de Armando Cupo (14/04/1955) — primera grabación y versión fundacional
  • Carlos Di Sarli con Mario Pomar (1955)
  • Floreal Ruiz con la orquesta de José Basso (17/09/1956)
  • Osvaldo Pugliese con Adrián Guida
  • Libertad Lamarque
  • Norma Ferrer con orquesta Pascual Mamone (1994, sello Almalí)

Análisis literario

Bailemos es uno de los tangos más eficaces del género en su uso de la pista de baile como metáfora de la relación amorosa. El baile no es el pretexto de la historia — es el lugar donde la historia termina. La pareja que baila ese último tango está haciendo algo que el lenguaje ordinario no podría expresar: se está despidiendo con el cuerpo, con el movimiento, con el abrazo que todavía es posible aunque las palabras ya no lo sean.

El imperativo bailemos en el título y en la letra tiene una carga dramática enorme. No es una invitación festiva sino una súplica y un consuelo simultáneos: mientras bailamos todavía somos nosotros. El pedido de no llorar porque la gente está mirando añade la dimensión social del tango — la pista como espacio público donde las emociones privadas se vuelven espectáculo involuntario.

Yiso construyó con esa escena una letra que es a la vez muy específica — el Montecarlo, la madrugada, la pareja real — y completamente universal. Cualquiera que haya vivido una despedida reconoce esa situación.


También puede interesarte:

Read more...

Followers

Text

  ©Template by Dicas Blogger.