Viaja a Buenos Aires? Lo Trasladamos Desde El Aeropuerto RESERVE AQUÍ
Del Exterior (+54911) 5333-9942...Local 15-5333-9942
"TAXIS EN BUENOS AIRES" ...

Caserón de tejas | Historia del vals de Cátulo Castillo y Sebastián Piana

Caserón de tejas es un vals con música de Sebastián Piana y letra de Cátulo Castillo que evoca el caserón familiar del barrio de Belgrano con una ternura y una precisión poética de las que pocas piezas del cancionero rioplatense pueden presumir. El yo poético le habla a su hermana — "¿te acordás, hermana?" — y juntos reconstruyen la infancia compartida: las tibias noches sobre la vereda, el aljibe, los patios, las rejas, el abuelo que contaba cuentos en las siestas y, sobre todo, el pianito de la sala oscura que "sangraba la pura ternura de un vals".

Es una de las piezas más logradas de la dupla Piana-Castillo y uno de los grandes valses del repertorio rioplatense del siglo XX.

Ficha técnica

  • Título: Caserón de tejas
  • Género: Vals rioplatense
  • Música: Sebastián Piana
  • Letra: Cátulo Castillo
  • Registro: Vals nostálgico / evocación de la infancia porteña

Sebastián Piana y Cátulo Castillo: una colaboración mayor

Sebastián Piana (1903–1994) es conocido principalmente como el compositor de la milonga — junto a Homero Manzi creó "Milonga del 900", "Milonga sentimental" y otras piezas fundacionales del género. Pero su obra abarca también el vals y el tango, y en este caserón de tejas demuestra que su sensibilidad musical no estaba atada a un solo ritmo. La melodía de este vals tiene la cadencia suave y melancólica que el texto de Castillo requiere.

Cátulo Castillo (1906–1975) fue uno de los poetas más importantes del tango y el vals rioplatense. Su escritura, marcada por el simbolismo literario y una profunda sensibilidad para los espacios de la memoria — el barrio, la casa familiar, los objetos de la infancia — encuentra en este vals una de sus expresiones más logradas. La letra de "Caserón de tejas" es Castillo en estado puro: imágenes concretas que se vuelven universales, intimidad que se convierte en patrimonio colectivo.

Belgrano como barrio de la memoria

El vals sitúa la acción en el barrio de Belgrano, uno de los barrios más tradicionales de Buenos Aires, conocido por sus casonas de fines del siglo XIX y principios del XX — muchas de ellas con tejas, patios internos y aljibes, elementos arquitectónicos de una época anterior a la expansión del agua corriente y el ladrillo visto. La mención explícita del barrio no es decorativa: Belgrano tiene una identidad propia dentro de la geografía sentimental porteña, asociada a la vida familiar de clase media y a una cierta quietud doméstica que contrasta con el bullicio del centro.

Análisis literario: los objetos de la memoria

La letra construye su efecto acumulando objetos y espacios concretos de la infancia: la vereda tibia de las noches, el tren cercano que dejaba "raras añoranzas", el rosal, el pianito de la sala oscura, el aljibe, los patios, las rejas, el cuento del abuelo en las siestas. Cada uno de estos elementos funciona como una llave de memoria — lo que Proust llamaría madeleine — que abre el acceso a un mundo que ya no existe físicamente pero que persiste en el afecto compartido entre hermanos.

La pregunta "¿te acordás, hermana?" que abre el vals tiene la función de convocar al otro como testigo. La memoria no es solipsista: necesita ser confirmada por alguien que también estuvo ahí. La hermana como cómplice de la infancia es la garantía de que lo que se recuerda fue real.

La imagen central — y la más extraordinaria de toda la letra — es el pianito que "sangraba la pura ternura de un vals". El verbo "sangrar" aplicado a la música es una sinestesia de una violencia controlada: la música no fluye ni suena, sangra. Como si la ternura fuera una herida. Es el tipo de imagen que solo aparece en la escritura de los grandes poetas, y Castillo la usa aquí con una naturalidad que impide que resulte forzada.

El estribillo central —"¡Revivió! ¡Revivió!"— introduce la dimensión mágica: la música del piano puede convocar al abuelo, hacer volver lo que se fue. El vals no solo evoca el pasado: lo resucita. Y la voz de mamá — "venciendo al arcano nos llama mamá" — es el último escalón de esa convocatoria, la presencia más antigua y más profunda de todas.

El aljibe como símbolo de la Buenos Aires antigua

El aljibe — cisterna para recoger agua de lluvia — fue durante décadas un elemento central de las casas porteñas anteriores a la extensión de la red de agua corriente. Su presencia en la letra no es solo descriptiva: es un marcador temporal que sitúa al caserón en una Buenos Aires anterior a la modernización, la Buenos Aires de patios amplios y vida interior, de tardes lentas y familias numerosas. Preguntar "¿dónde está el aljibe?" equivale a preguntar dónde fue ese mundo.

También puede interesarte

0 comentarios:

Publicar un comentario

Followers

Text

  ©Template by Dicas Blogger.