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Canción de cuna | Historia del tango de José Diez Gómez y José María Rizzuti

Canción de cuna es un tango con música de José María Rizzuti y letra de José Diez Gómez que construye en dos estrofas una de las escenas más desgarradoras del cancionero rioplatense: el yo poético visita el hospicio y encuentra a una mujer joven — "casi una niña, la pobre loca" — que arrulla un trapo viejo entre sus brazos como si fuera su bebé, cantándole una canción de cuna. Solo al final se revela la razón de su locura: enloqució por el hijo que perdió. Y la pregunta que le dirige al visitante — "¿Verdad que es lindo?" — es el momento de mayor carga emocional de toda la pieza.

Es un tango que pertenece a la tradición del naturalismo social del cancionero porteño: escenas de miseria y dolor narradas desde una perspectiva de testigo, sin melodrama pero con una precisión que hace más insoportable todavía lo que se cuenta.

Ficha técnica

  • Título: Canción de cuna
  • Género: Tango
  • Música: José María Rizzuti
  • Letra: José Diez Gómez
  • Registro: Tango social / drama de la maternidad / naturalismo porteño

José Diez Gómez y el tango de temática social

José Diez Gómez fue un letrista del período temprano del tango rioplatense que en esta pieza muestra una capacidad notable para construir escenas dramáticas con economía de medios. La letra de "Canción de cuna" no explica ni analiza — presenta, observa, y deja que la escena hable por sí misma. Esa contención es lo que le da su fuerza particular: el lector comprende lo que pasó sin que la letra se lo diga directamente hasta el final.

José María Rizzuti fue un compositor del mismo período cuya música para esta pieza crea el marco melódico adecuado para una letra de alto contenido emocional: una melodía que tiene la cadencia de una canción de cuna real, lo que refuerza la tragedia del contenido.

El hospicio como escenario del tango

El hospicio — el hospital psiquiátrico, llamado en Argentina de distintas maneras según la época: hospicio de las Mercedes, manicomio, hospital neuropsiquiátrico — aparece en el tango como escenario de la exclusión social extrema. Los internados en el hospicio eran los que la ciudad había descartado: los locos, los pobres sin familia, los que no tenían lugar en el orden social establecido. El tango que ambientó sus escenas en el hospicio tomaba partido implícitamente por esas personas descartadas.

En "Canción de cuna" el hospicio funciona como el lugar donde el drama de la protagonista se vuelve invisible para el mundo exterior — excepto para el yo poético que la visita y que lleva la escena grabada en la memoria para siempre.

Análisis literario: la escena del trapo y la pregunta

La estructura del tango está organizada alrededor de dos momentos: el de la observación a distancia y el del acercamiento. En el primero, el yo poético ve a la mujer desde lejos y escucha la canción de cuna que ella le canta al trapo — un trapo viejo, un harapo, que ella convierte en su hijo con la sola fuerza de su delirio maternal. La canción interna que Díez Gómez incluye en el estribillo — "Arrorró mi niño, arrorró mi sol / soy tu madrecita y tú eres mi Dios" — tiene la estructura perfecta de una canción de cuna real, lo que hace más angustiante el contexto en que se la escucha.

El detalle más brutal y más tierno a la vez es el verso del estribillo que dice "tu padre fue malo y te abandonó". La mujer, en su delirio, incorpora a su canción de cuna la historia real que la destruyó — el abandono, el hijo perdido, el hombre que se fue. El delirio no borra la realidad: la repite y la elabora.

El segundo momento es el del acercamiento. El yo poético se acerca, ella calla — y entonces hace la pregunta que rompe todo: "¿Verdad que es lindo?" La pregunta está dirigida al visitante, pidiendo que confirme la belleza del bebé que nadie más que ella puede ver. Es el instante en que el espectador queda atrapado en el drama: no hay respuesta posible que no sea una mentira piadosa o una crueldad.

El cierre del tango es el del testigo que lleva la escena consigo: "el drama intenso de aquella madre / que por su hijito loca quedó / vive en mi mente y a todas horas / siento en mi oído esta canción". La canción de cuna persiste en la memoria del yo poético — y por extensión en la del oyente — como un fantasma sonoro que no se puede apagar.

La madre y la locura en el cancionero rioplatense

El tango porteño tiene una larga tradición de tangos dedicados a la madre — figura central de la cultura popular rioplatense, asociada al sacrificio, la abnegación y el amor incondicional. Pero mientras la mayoría de esos tangos celebran a la madre viva o lloran a la madre muerta, "Canción de cuna" muestra a una madre que enloquece de amor y de pérdida, que encuentra en el delirio la única forma de seguir siendo madre. Es una de las elaboraciones más perturbadoras y más compasivas de ese tema en todo el cancionero.

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