Bien pulenta | Historia del tango lunfardo de Carlos Waiss y Juan D'Arienzo
Bien pulenta es un tango con música de Juan D'Arienzo y Héctor Varela y letra de Carlos Waiss que pertenece a un subgénero muy específico y muy porteño del cancionero: el tango del código de honor arrabalero. No es un tango de amor ni de nostalgia ni de denuncia social — es la declaración de principios de un hombre formado en el ambiente, que aprendió las reglas no escritas de su mundo y las cumple con la misma convicción con que el tango se baila: sin quejas y de frente. La letra está escrita en un lunfardo denso y auténtico — shusheta, pifia, carpetas, metejón, garrón, yuta, rebusque, copo, purrete, batidor — que es en sí mismo una credencial: así hablan los que son de verdad del palo.
La música de D'Arienzo y Varela tiene el swing inconfundible de la orquesta del Rey del Compás — un ritmo marcado y festivo que paradójicamente contrasta con la seriedad del código que enuncia la letra.
Ficha técnica
- Título: Bien pulenta
- Género: Tango
- Música: Juan D'Arienzo / Héctor Varela
- Letra: Carlos Waiss
- Registro: Tango lunfardo / código de honor arrabalero / decálogo del vivo de ley
Juan D'Arienzo: el Rey del Compás
Juan D'Arienzo (1900–1976) fue uno de los directores de orquesta más populares e influyentes de toda la historia del tango. Conocido como el Rey del Compás por su estilo rítmico, marcado y bailable — que en los años 30 revitalizó el tango de baile cuando el género tendía hacia el tango de escucha — fue también uno de los empresarios musicales más activos del período. Su orquesta fue la más bailada de la Época de Oro y su sonido define para muchos la esencia del tango de milonga.
Héctor Varela (1914–1989) fue bandoneonista y director de orquesta, formado en la orquesta de D'Arienzo y luego director de su propia formación. La dupla D'Arienzo-Varela en la composición de "Bien pulenta" une al maestro y al discípulo en una pieza que tiene el sello rítmico característico del estilo de la casa.
Carlos Waiss: el letrista del ambiente
Carlos Waiss fue letrista cuya obra se inscribe en la tradición del tango lunfardo y costumbrista. Su estilo es directo, oral y auténtico — no hay artificios literarios en su escritura sino la voz de alguien que habla desde adentro del ambiente que describe. "Bien pulenta" es su pieza más conocida y la que mejor expresa su visión del mundo: un universo de códigos no escritos, lealtades absolutas y desconfianzas calculadas.
El lunfardo de la letra: glosario completo
La letra de Waiss es un compendio extraordinario del lunfardo del ambiente porteño de la Época de Oro:
- Pulenta: bueno, de calidad, de primera. "Bien pulenta" es bien bueno, de primera categoría. En el contexto de la letra, "ser bien pulenta" es tener un código impecable.
- Taura: valiente, hábil, experimentado. "Me hice taura pa' tallar" — me volví capaz de jugar en serio.
- Tallar: participar, jugar, tener un rol activo en el ambiente.
- Pifia: error, metida de pata. "Sin dar pifia" — sin cometer errores.
- Bulines: cuartos, habitaciones, departamentos — espacios privados del ambiente.
- Carpetas: mesas de juego. "Tallando en carpetas" — jugando en las mesas.
- Deschavar: revelar, delatar, contar lo que no se debe. "Entre tragos se deschava lo que nunca se pensó" — con el alcohol encima se dice lo que no había que decir.
- Garrón: problema grave, consecuencia negativa. "Se comieron un garrón" — les fue muy mal.
- Shusheta: presumido, fantoche, el que aparenta más de lo que es.
- Fulería: falsedad, engaño, apariencia sin sustancia.
- Metejón: enamoramiento intenso, pasión. "Si tengo un metejón" — si estoy enamorado.
- Chamuyo: conversación, especialmente la que tiene intención de engañar o convencer falsamente.
- Embalurden: engañen, confundan. "Que soy punto pa' currar" — que soy fácil de estafar.
- Punto: ingenuo, el que es fácil de engañar.
- Currar: estafar, sacar provecho a costa de otro.
- Chivo: precavido, desconfiado. "Ando chivo con la yuta" — ando alerta con la policía.
- Yuta: la policía. Término del lunfardo de uso amplio en el ambiente.
- Rebusque: manera de ganarse la vida, a veces al margen de la legalidad.
- Copo: situación difícil, aprieto. "Me aguanto cualquier copo" — aguanto cualquier situación complicada.
- Avivar giles: enseñar a los tontos los trucos del ambiente — algo que el yo poético evita porque después se vuelven contra él.
- Purrete: niño, de pequeño. "Desde purrete" — desde chico.
- Calavera: en este contexto, alguien de vida libre y del ambiente, no necesariamente con connotación negativa.
- Batidor: el que delata, el soplón. La peor figura moral en el código del ambiente.
Análisis literario: el decálogo del vivo de ley
La estructura de la letra es la de una declaración de principios en primera persona — el yo poético que cuenta quién es y cómo se comporta, estableciendo implícitamente un código de conducta del ambiente.
La primera estrofa narra la formación: "Estoy hecho en el ambiente de muchachos calaveras, / entre guapos y malandras me hice taura pa' tallar." No es un origen que el yo poético lamenta — es un origen del que se enorgullece. Fue la escuela de la calle la que lo educó, y esa educación vale más que cualquier otra. Y el primer principio emerge de inmediato: la desconfianza al alcohol como disolvente de la discreción. El que habla de más en el bar termina deschavando secretos que nunca debería haber revelado — y las consecuencias son graves.
El estribillo es el corazón del código: "Yo nunca fui shusheta / de pinta y fulería" — nunca fingí ser lo que no soy. "Y sé lo que es jugarse / la suerte a una baraja / si tengo un metejón" — conozco el riesgo de apostar todo por lo que se quiere. Y el principio más importante del estribillo: "Le escapo a ese chamuyo / fulero y confidente / de aquéllos que se sienten / amigos de ocasión." El amigo de ocasión — el que está cuando todo va bien y desaparece en los momentos difíciles — es la figura que el vivo de ley aprende a evitar desde temprano.
La segunda estrofa añade los principios de la conducta práctica: "Siempre sé tener conducta por más contra que me busquen" — mantiene el código aunque lo presionen. "Ando chivo con la yuta porque tengo mi rebusque" — tiene sus propias maneras de sobrevivir y se cuida de la policía. Y la virtud que más valora: escuchar mucho y hablar poco. "Acostumbro escuchar mucho, nunca fui conversador." En el ambiente, el que habla de más es un riesgo para todos. Y el cierre es la definición moral más clara de toda la letra: "el que nace calavera / no se tuerce con la mala, ni tampoco es batidor." Dos principios absolutos: la resistencia ante la adversidad y la no delación. Son los dos pilares del código del ambiente en el tango de la Época de Oro.
El tango del código: una tradición arrabalera
Bien pulenta pertenece a una tradición del tango que raramente se estudia pero que tiene una riqueza cultural notable: el tango que codifica los valores del arrabal — la lealtad, la discreción, la resistencia, la desconfianza calculada — en forma de declaración de identidad. Es el mismo universo moral que aparece en los tangos de Celedonio Flores, en el compadrito de los sainetes y en la figura del malevo porteño que el tango convirtió en arquetipo. Lo que hace singular a Bien pulenta dentro de esa tradición es la precisión y la completitud del código que enuncia: es casi un manual de conducta del ambiente, escrito en el lenguaje del ambiente.




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