A los payadores | Historia del tango de Mario César Gomila y Gabriel Clausi
A los payadores es una pieza del cancionero rioplatense que rinde homenaje a una de las tradiciones más arraigadas de la cultura criolla argentina: la payada. Con música de Gabriel Clausi y letra de Mario César Gomila, la obra combina el canto y el recitado para evocar la figura del payador, ese poeta oral y repentista que supo forjar la identidad cultural del Río de la Plata.
La canción recupera nombres fundamentales de la tradición payadoril —Betinotti, Ezeiza, el oriental Juan de Nava— y los convierte en emblemas de un tiempo en que el ingenio y la guitarra eran las únicas armas del trovero criollo.
Ficha técnica
- Título: A los payadores
- Género: Tango / canción
- Música: Gabriel Clausi
- Letra: Mario César Gomila
- Estructura: Recitado introductorio + canto
Los payadores que nombra la canción
La letra de Gomila no inventa figuras: convoca nombres reales de la historia criolla. José Betinotti (1878–1915) fue uno de los payadores más populares de Buenos Aires, conocido por su voz emotiva y su manejo del verso improvisado. Gabino Ezeiza (1858–1916), afrodescendiente nacido en San Telmo, es considerado uno de los grandes maestros de la payada rioplatense y fue protagonista de célebres contrapuntos. Juan de Nava, identificado en la letra como "el oriental", representa el vínculo histórico entre la tradición gaucha argentina y la uruguaya, dos expresiones de una misma raíz cultural.
El texto también invoca a Santos Vega, el payador mítico por excelencia, figura que trasciende la historia para convertirse en símbolo: el cantor que nunca muere, cuya voz sigue vibrando en el viento pampeano.
Análisis literario
La obra se organiza en dos partes claramente diferenciadas. El recitado inicial funciona como una invocación: el yo poético evoca a los payadores del pasado y los congrega en la memoria colectiva. Es un gesto ritual, casi litúrgico, que prepara el terreno para el canto.
La parte cantada despliega las imágenes centrales del mundo payadoril: la guitarra, la reja, la amada, el pampero. La figura del payador aparece como un romántico en el sentido más clásico del término —alguien que pone la vida en el canto y en el amor. La imagen de quien "en la reja encantada por la bienamada sabe dar la vida" conecta directamente con la tradición del trovador medieval europeo, reinterpretada desde la pampa.
El cierre es claramente político-simbólico: la voz del trovero se identifica con "la voz encendida de la libertad". La payada no es solo entretenimiento; es resistencia cultural, identidad, soberanía espiritual del pueblo criollo.
El contexto histórico: la payada en Buenos Aires
La payada tiene raíces en la cultura gaucha del siglo XIX. Era una forma de disputa poética improvisada —el contrapunto— en la que dos payadores se enfrentaban en verso, generalmente acompañados de guitarra. El tema podía ser filosófico, costumbrista, amoroso o incluso político.
A fines del siglo XIX y principios del XX, la payada encontró un nuevo escenario en los arrabales y los circos criollos de Buenos Aires. Figuras como Betinotti y Ezeiza llenaron tablados y fueron seguidos por públicos populares que reconocían en ellos su propia voz. Con el avance de la radio y el disco, la tradición fue cediendo terreno al tango y al folklore, pero nunca desapareció del todo.
Esta canción, entonces, es un homenaje pero también una reivindicación: la payada merece su lugar en el cancionero rioplatense junto al tango, el vals y la milonga.
Gabriel Clausi y Mario César Gomila
Gabriel Clausi fue un compositor y músico argentino que desarrolló su obra dentro del tango y la canción criolla. Su trabajo con Gomila produjo piezas de marcado carácter evocador y literario.
Mario César Gomila fue un letrista con sensibilidad poética notable, capaz de construir textos que funcionan tanto como poesía declamada como como canción. Su uso del recitado al inicio de esta obra revela influencia de la tradición payadoril que él mismo homenajea.




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