Aquel tapado de armiño | Historia del tango de Enrique Delfino y Manuel Romero
Hay tangos que nacen de un objeto. Un tapado de armiño forrado en lamé — una prenda de lujo que el narrador le compró a su mujer a costa de mangarse a los amigos, visitar usureros y estar un mes sin fumar. Ella se lo puso para salir al cabaret del brazo de su gigoló. Y lo que resultó del sacrificio fue la ironía más porteña posible: el tapao lo estoy pagando y tu amor ya se acabó.
Aquel tapado de armiño lo escribió Manuel Romero con música de Enrique Delfino. Lo estrenó Sofía Bozán el 28 de julio de 1928 en la obra Buenos Aires Tiritando en el Teatro Sarmiento. Gardel lo grabó el 1 de marzo de 1929 con guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol — y quedó como uno de los tangos más recordados de la dupla Delfino-Romero.
Manuel Romero: el hombre del cabaret porteño
Manuel Romero nació en Buenos Aires el 7 de enero de 1891. Fue dramaturgo, letrista de tango, guionista y director cinematográfico — uno de los hombres más influyentes en el espectáculo popular argentino de la primera mitad del siglo XX. Su nombre está ligado al sainete, la revista y el cabaret porteño como escenarios predilectos de sus obras.
Con Enrique Delfino formó una de las duplas autorales más productivas del tango de los años veinte. Juntos firmaron tangos que retratan el mundo nocturno del Buenos Aires de la época con precisión y sin moralismo: El rey del cabaret (1923), Aquel tapado de armiño (1928), Buenos Aires — que Gardel grabó —, y varios más. A diferencia de Vaccarezza, que mostraba el conventillo desde adentro, Romero miraba el cabaret y la noche con la mezcla de fascinación y distancia del cronista.
Fue también el director de algunas de las comedias musicales más exitosas del cine argentino de los años 30 y 40 — Así es la vida (1939), La vuelta de Rocha (1937), La vida es un tango (1939) y varias más. Murió el 8 de noviembre de 1954.
Sofía Bozán: la negra que lo estrenó
Sofía Bozán — la Negra Bozán — fue una de las grandes figuras de la revista porteña. Nació en Buenos Aires en 1904 y se convirtió en la cómica más popular de su generación. Su voz ronca, su desparpajo y su presencia escénica la hacían ideal para los tangos pícaros y las situaciones cómicas del sainete. Fue Enrique Delfino quien la descubrió y la lanzó al estrellato — una de las dos figuras femeninas que el pianista encontró y formó, junto a Azucena Maizani.
La noche del 28 de julio de 1928, Sofía Bozán estrenó Aquel tapado de armiño en el Teatro Sarmiento en la obra Buenos Aires Tiritando de Manuel Romero. La combinación de la voz y el estilo de la Negra con la ironía amarga de la letra fue perfecta desde el primer momento.
La dupla Delfino-Romero
Enrique Delfino y Manuel Romero se conocían del mundo teatral. Romero escribía sainetes y revistas para los teatros de Corrientes; Delfino ponía música a esos espectáculos. Su colaboración produjo una serie de tangos que tomaban el cabaret — el espacio de la noche burguesa — y lo usaban como escenario para retratar relaciones de poder, dinero y desengaño. El rey del cabaret pinta al gigoló que domina el mundo de la pista. Aquel tapado de armiño pinta al hombre que pagó para que ese gigoló existiera.
Ficha técnica
- Título: Aquel tapado de armiño
- Género: Tango
- Música: Enrique Delfino
- Letra: Manuel Romero
- Año: 1928
- Estreno: Sofía Bozán en Buenos Aires Tiritando, Teatro Sarmiento (28/07/1928)
- Primera grabación discográfica: Ignacio Corsini (06/02/1929)
- Grabación que lo consagró: Carlos Gardel con guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol (01/03/1929)
Grabaciones destacadas
- Ignacio Corsini (06/02/1929) — primera grabación discográfica
- Carlos Gardel con guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol (01/03/1929)
- Enrique Delfino — versión del propio compositor
- Edmundo Rivero — versión posterior muy recordada
- Francisco Rotundo con Floreal Ruiz (06/07/1950)
- Aníbal Troilo con Ángel Cárdenas (23/12/1958)
Análisis literario
Aquel tapado de armiño es un tango construido sobre un objeto concreto — el tapado de armiño forrado en lamé — que funciona como símbolo de todo lo que el narrador perdió. No es un tango abstracto sobre el amor traicionado: es un tango sobre el tapado específico, el sacrificio específico, el gigoló específico. Esa concreción es la que lo hace tan efectivo.
La estructura del tango es perfecta. La primera estrofa establece el marco: el narrador ve a su mujer del brazo del gigoló, con el tapado que él pagó. La segunda estrofa retrocede en el tiempo y cuenta el sacrificio: mangarse a los amigos, ir a los usureros, un mes sin fumar. Y el estribillo cierra el círculo con la ironía que es el corazón del tango: el tapado lo estoy pagando y tu amor ya se acabó. El tapado dura más que el amor — y el narrador sigue pagando las cuotas.
Manuel Romero usó el armiño como metáfora de la vanidad femenina — el lujo que la mujer exige y el hombre paga — sin crueldad ni misoginia, sino con la resignación irónica del que ya lo entendió. El tango no condena a la mujer ni al gigoló: condena la ingenuidad del varón que creyó que un tapado podía comprar fidelidad.
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