Azabache | Historia de la milonga-candombe de Francini, Stamponi y Homero Expósito
En 1942, en plena Época Dorada del tango, la orquesta de Miguel Caló grabó algo que nadie había hecho exactamente así antes: una milonga-candombe que evocaba la Buenos Aires africana de San Telmo, los tambores esclavos del Río de la Plata, la nostalgia de una cultura que el tiempo había ido borrando de las calles. La música era de Enrique Francini y Héctor Stamponi — los dos jóvenes amigos de Campana que ya eran figuras de la orquesta. La letra era de Homero Expósito, que tenía veintitrés años y ya escribía como nadie.
Azabache se grabó el 29 de septiembre de 1942 con la voz de Raúl Berón para el sello Odeón. Es una de las composiciones más originales y audaces de la Generación del Cuarenta.
La orquesta de las estrellas: Miguel Caló en 1942
La orquesta de Miguel Caló en 1942 era, por consenso de músicos y críticos, la mejor del momento. En su formación estaban Enrique Francini y Armando Pontier en los violines, Héctor Stamponi y Domingo Federico en los pianos, Osmar Maderna como arreglista, y en las voces Raúl Berón y Alberto Podestá. Una concentración extraordinaria de talento que duró pocos años pero dejó grabaciones que el tiempo no ha borrado.
Azabache fue uno de los productos de ese momento irrepetible. Francini y Stamponi compusieron juntos la música — como lo habían hecho desde la infancia en Campana, donde se conocieron y pasaban tardes tocando en la trastienda de la farmacia de barrio. Homero Expósito puso los versos, recién llegado al mundo del tango.
Homero Expósito: el poeta de Zárate
Homero Expósito nació el 5 de noviembre de 1918 en Zárate, provincia de Buenos Aires, en una familia humilde. Desde niño formó un trío con su hermano Virgilio al piano y el futuro baterista Tito Alberti en batería — tocaban en la confitería de los padres. Su primer tango lo compuso en 1938, a los 20 años, con Virgilio: Rodando, estrenado por Libertad Lamarque sin mayor repercusión.
Fue el pianista Héctor Stamponi quien lo introdujo en la orquesta de Miguel Caló, invitándolo durante un viaje a sumarse al núcleo de jóvenes renovadores del tango. Ahí comenzó su consagración. Horacio Ferrer describió su aparición en el género con estas palabras: su obra poética causó verdadera sorpresa en el momento de su aparición y queda, por su indiscutible calidad, a la vanguardia de los clásicos del tango. Luis Adolfo Sierra señaló que llegó al género con una sólida preparación literaria que le permitió el tratamiento de sus argumentos con admirable claridad anecdótica.
Entre sus obras más recordadas están Naranjo en flor (con su hermano Virgilio), Pedacito de cielo, Percal, Bien criolla y bien porteña, Tristezas de la calle Corrientes, Margo y Yuyo verde. Trabajó con Francini, Stamponi, Pontier, Federico, Troilo y Galván. Falleció el 23 de agosto de 1987 en Buenos Aires.
El candombe en el tango rioplatense
El candombe es la música y danza de los esclavos africanos traídos al Río de la Plata durante la época colonial. En Buenos Aires y Montevideo los esclavos se reunían los domingos en los candombes — fiestas donde los tambores recordaban las raíces africanas. En Buenos Aires, el barrio de San Telmo y la zona sur de la ciudad fueron el territorio histórico de esas reuniones, que el tango evoca en varias de sus letras más antiguas.
Para 1942 el candombe había prácticamente desaparecido de las calles porteñas — mucho más vivo en Montevideo que en Buenos Aires. Expósito lo evocó desde la nostalgia y la conciencia histórica: por las calles de San Telmo ya se ha perdido el candombe. No es un candombe festivo sino uno recordado, uno que existe en la memoria y en el gemido de los tambores imaginados.
Ficha técnica
- Título: Azabache
- Género: Milonga-candombe
- Música: Enrique Francini / Héctor Stamponi
- Letra: Homero Expósito
- Año: 1942
- Primera grabación: Miguel Caló con Raúl Berón (29/09/1942, sello Odeón)
Grabaciones destacadas
- Miguel Caló con Raúl Berón (29/09/1942) — primera grabación y versión de referencia
- Armando Pontier con Julio Sosa (21/07/1960)
- Hugo del Carril (1970) — una de sus últimas grabaciones, en la película Senda sin culpa
- Nelly Vázquez con orquesta de Osvaldo Requena
Análisis literario
Azabache es una de las letras más ambiciosas de Homero Expósito. La palabra azabache — la piedra negra oscura como el carbón — es primero el color de los ojos de la morena y luego el color de toda la evocación: la noche, el tambor, el humo del fuego de los negros tiñendo de rojo el cielo.
Lo más notable de la letra es el recurso fonético con el que Expósito evoca la forma de hablar del afroargentino: la transposición de la L y la R — morenita / molenita, caderas / cadelas, parches / palches, quisiela poder besalte. Es una imitación que hoy podría leerse de manera diferente, pero en 1942 funcionaba como un recurso de autenticidad oral, de reproducción de una voz histórica concreta.
La estructura de la letra alterna entre el retrato colectivo — el candombe, la calle, los tambores, San Telmo — y el retrato individual — la morenita, sus ojos de azabache, sus caderas que tiemblan como los parches. Esa alternancia crea una tensión entre la historia y el deseo, entre la nostalgia colectiva y el amor particular, que es exactamente la tensión que define a las mejores milongas del género.
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