Ausencia | Historia del vals de Gardel, Razzano y Francisco Bianco
Hay canciones que unen a las personas mucho antes de que existan. Francisco Bianco y Carlos Gardel se conocieron de niños en el conventillo de las calles Pasco y Constitución — la madre de Gardel era planchadora y le alquilaba una sala a los Bianco. Juntos faltaban a la escuela del barrio para ir a escuchar la banda del cuartel de Garay y Pichincha. De esa amistad de la infancia nació, décadas después, el vals Ausencia: letra de Bianco, música del Dúo Gardel-Razzano.
Se grabó en 1920 — primero a dúo, por Gardel y Razzano, y luego en una segunda versión por Gardel solo. Es uno de los valses más queridos del cancionero rioplatense.
El Dúo Gardel-Razzano: la voz doble del tango
El dúo Gardel-Razzano se formó en 1911 y fue durante más de una década la expresión más popular de la canción criolla argentina. Se encontraron en la casa de un amigo en la calle Guardia Vieja, a pocos metros del Mercado de Abasto. Gardel ya cantaba a dúo con Francisco Martino; Razzano se sumó, y luego Saúl Salinas por un tiempo.
José Francisco Razzano nació en Montevideo el 25 de febrero de 1887 — por eso lo llamaban El Oriental. Cuando su padre murió dos años después, su madre se instaló en Buenos Aires, en el barrio de Balvanera. Allí creció y allí empezó a cantar. Su encuentro con Gardel fue de esos que cambian dos vidas: decía José Di Clemente que formaban juntos un dúo formidable y que el verdadero valor de sus interpretaciones residía en sus actuaciones en vivo, ya que los sistemas de grabación acústicos de la época eran demasiado precarios para capturar lo que hacían.
En 1917 firmaron contrato con el empresario Max Glucksmann e iniciaron su labor fonográfica. Al comienzo figuraban como autores de casi todas las canciones que grababan — una práctica habitual antes de que existieran sociedades de autores que certificaran la información. El dúo duró hasta 1925, cuando Razzano tuvo que abandonar el canto por problemas en sus cuerdas vocales. A partir de ese momento pasó a ser el representante y administrador de negocios de Gardel, y viajó con él por toda América. Las últimas grabaciones del dúo fueron el 31 de diciembre de 1929: Claveles mendocinos y Serrana impía, con los nuevos sistemas eléctricos de grabación. Razzano falleció el 30 de abril de 1960 en Buenos Aires.
Francisco Bianco: el amigo de la infancia
Francisco Nicolás Bianco nació en Rosario en 1894 y fue payador, cantor y compositor. En 1959, ya anciano, recordó en una entrevista su amistad con Gardel desde la primera infancia: la madre de Doña Berta era planchadora y ocupaba una sala en el conventillo de la familia Bianco en Pasco y Constitución. Los dos niños se conocieron así — faltando a la escuela juntos para ir a escuchar las bandas militares del cuartel.
Su primera canción fue el vals Blanca flor, que tiempo después grabaría Agustín Magaldi. Su compañero de infancia Gardel le llevó al disco el vals Ausencia — primero a dúo con Razzano y luego solo. También compuso la música del vals Tu diagnóstico con letra de José Betinotti. Dejó esparcidas centenares de canciones criollas y versos camperos. Falleció en 1960.
Ficha técnica
- Título: Ausencia
- Género: Vals
- Música: Carlos Gardel / José Razzano
- Letra: Francisco Bianco
- Año: 1920
- Primera grabación: Dúo Gardel-Razzano (1920) — dos versiones: a dúo y Gardel solo
Grabaciones destacadas
- Dúo Gardel-Razzano (1920) — primera grabación a dúo
- Carlos Gardel solo (1920) — segunda versión
- Carlos Di Sarli con Agustín Volpe (05/08/1940)
Análisis literario
Ausencia es un vals de dolor contenido. La letra de Bianco habla desde el abandono — no el de quien se va sino el de quien se queda esperando. El narrador está desolado por la ausencia de la amada, padeciendo sin cesar, y en ese padecimiento encuentra la única forma posible de expresar lo que siente: el verso, la canción.
El vals como género favorece este tipo de expresión sentimental. Más suave que el tango, más fluido, permite una emoción que no es desesperación sino nostalgia tierna. Bianco escribe con la sencillez del cancionero criollo — sin imágenes complejas, sin lunfardo, con la claridad directa del que habla al corazón. Esa sencillez es su virtud: el dolor de la ausencia no necesita adornos para ser reconocible.
La historia de la amistad entre Bianco y Gardel — los dos niños que faltaban a la escuela juntos en el conventillo de Pasco y Constitución — añade al vals una dimensión que la música sola no puede dar: la de dos vidas que se cruzaron en la infancia y que el tango unió para siempre.
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