Así se baila el tango | Historia del tango de Elías Randal y Marvil
La música de uno de los tangos más populares de la Época de Oro nació de una mentira piadosa entre vecinos de barrio. Así se baila el tango tiene letra de Elizardo Martínez Vilas — que firmaba como Marvil — y música de Elías Randal. Pero la historia de cómo se compuso dice mucho más sobre el tango que cualquier análisis formal.
Lo estrenó la orquesta de Ricardo Tanturi con la voz de Alberto Castillo el 4 de diciembre de 1942 — y fue una revolución. Castillo lo cantaba con mímica desaforada, señalando a los bailarines del salón con el dedo, provocando trifulcas en las pistas y vendiendo infinidad de discos. Troilo lo reconoció como el cantor que jamás le erró a una nota.
La historia: la melodía inventada en el momento
El propio Elías Randal contó la anécdota años después. Elizardo Martínez Vilas era vecino de barrio suyo y sabía que había compuesto algunos temas. Un día le trajo una letra para que le pusiera música. Randal la miró, no la vio apta, y le dijo que ya lo haría. Durante semanas, cada vez que se cruzaban, Martínez Vilas le preguntaba cómo iba el tema. Randal respondía que bien — mintiendo.
Un día, para salir del paso, decidió improvisar. Sacó la letra del bolsillo y le tarareó una melodía que se inventó en el momento. Martínez Vilas respondió: ¡Muy lindo!. Esa misma noche fueron a mostrarla a Ricardo Tanturi. El maestro la escuchó y enmudeció. Tenía en mis manos una letra que podía ser un golazo, dijo Tanturi — sobre todo ese desafiante qué saben los pitucos, lamidos y shushetas que sonaba como una provocación directa al público. Una semana después la estrenaron con la orquesta y con Castillo. El éxito fue inmediato y arrasador.
Alberto Castillo: el cantor que hacía bailar
Alberto Castillo — cuyo nombre real era Alberto Salvador De Lucca — nació en Buenos Aires el 8 de agosto de 1914. Estudió medicina y se recibió de médico, pero el tango pudo más. Su forma arrabalera de cantar y gesticular le garantizó la adhesión de las masas populares y de los bailarines desde el primer día. Él mismo lo entendió de inmediato: La muchachada baila con mi canto, ahí descubrí la papa, decía.
Cantó con Tanturi desde 1943 hasta 1945. Cuando lanzaron Así se baila el tango fue una revolución. Castillo comenzaba con un recitado — Una corrida elegante, tras la vuelta una sentada y un ocho bien compadrón — y seguía cantando con picardía y movimientos que acompañaban cada figura de baile descrita en la letra. En los bailes, alentadas por él mismo desde el escenario, solían armarse verdaderas trifulcas entre barras cuando una de ellas se sentía señalada como integrada por lamidos y shushetas — insultos que sonaban gravísimos frente a las compañeras de baile.
Aníbal Troilo lo reconoció como el cantor que jamás le erró a una nota. Después de Tanturi cantó con Alfredo De Angelis, con quien también tuvo gran éxito.
Elías Randal: el músico del barrio
Elías Randal — cuyo nombre verdadero era Elías Rubistein — era el menor de cuatro hermanos, todos dedicados a la enseñanza del arte y todos autores de tangos exitosos. Compositor de barrio, autodidacta, trabajó con varios letristas a lo largo de su carrera. Su colaboración más fecunda fue con Marvil — con quien además de Así se baila el tango compuso otros títulos de difusión. La historia de la melodía improvisada en el momento se convirtió en una de las anécdotas más citadas de la historia del tango.
Marvil: el seudónimo del doble apócope
Elizardo Martínez Vilas nació en Buenos Aires el 24 de noviembre de 1902 y falleció el 8 de mayo de 1976. El seudónimo Marvil era el doble apócope de Martínez Vilas — las primeras sílabas de cada apellido unidas. Escribió durante unos veinte años piezas de mucha difusión. Ricardo García Blaya escribió sobre él que supo interpretar la época que le tocó vivir, con humor y sensibilidad, retratando el paisaje de su juventud con típicas acuarelas llenas de ternura y con el sello de los años cuarenta.
Sus obras más recordadas además de Así se baila el tango son Y sonó el despertador, Se lustra señor — grabado por Ángel Vargas y Alberto Castillo —, La vida me engañó — grabado por Di Sarli con Jorge Durán y por De Angelis con Julio Martel — y Cómo nos cambia la vida con música de Roberto Rufino.
Ficha técnica
- Título: Así se baila el tango
- Género: Tango
- Música: Elías Randal (Elías Rubistein)
- Letra: Marvil (Elizardo Martínez Vilas)
- Año: 1942
- Primera grabación: Ricardo Tanturi con Alberto Castillo (04/12/1942, RCA Víctor Nº 34813-4809)
Grabaciones destacadas
- Ricardo Tanturi con Alberto Castillo (04/12/1942) — primera grabación y versión de referencia
- Alfredo De Angelis con Rubén Amendola (versión posterior)
Análisis literario
Así se baila el tango es uno de los pocos tangos que habla del tango desde adentro — no como añoranza ni como filosofía, sino como descripción en tiempo presente de lo que ocurre en la pista. El narrador baila mientras canta, o canta mientras baila: describe el ocho, la corrida, la vuelta, la sentada. Cada figura es una imagen.
La apertura es una declaración de guerra: qué saben los pitucos, lamidos y shushetas. El pituco es el que se cree elegante sin serlo. El lamido es el que cuida demasiado su apariencia. El shusheta es el presumido. Los tres son el anti-bailarín, el que no sabe lo que es el tango. Y frente a ellos está el narrador — con pinta, con silueta, con porte, con arrogancia, con clase para bailar.
El verso más celebrado de la segunda estrofa — cerrando los ojos pa' escuchar mejor, cómo los violines le cuentan al fueye por qué desde esa noche Malena no cantó — es una referencia directa al tango Malena de Homero Manzi y Lucio Demare, que había sido grabado ese mismo año por Tanturi con Castillo. Marvil insertó una cita al tango más popular del momento dentro de un tango sobre el baile del tango. Es un guiño brillante que solo los conocedores podían captar.
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