Balada para un loco | Historia del tango de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer
El 16 de noviembre de 1969 el Luna Park de Buenos Aires fue el escenario de un escándalo que la historia convertiría en leyenda. Amelita Baltar subió al escenario del Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción y cantó algo que nadie había escuchado antes. La mitad del público aplaudió. La otra mitad insultó, tiró monedas y agitó panfletos. El jurado internacional — que incluía a Vinicius de Moraes y Chabuca Granda — la declaró finalista. Los organizadores, para que no ganara, improvisaron un jurado popular que le dio el primer premio a otro tango. Al día siguiente se lanzó el single y en un mes vendió 200.000 copias.
Balada para un loco había llegado al mundo.
Cómo nació la canción
La historia comenzó antes del festival. Ferrer y Piazzolla se reunían en el departamento de Piazzolla sobre Avenida del Libertador al 1088, piso 14C. Uno al piano, el otro con la pluma. Ferrer llegaba todos los días alrededor de las tres de la tarde.
Ferrer recordó así el proceso: "Ya en el segundo semestre de 1969, le llevé a Piazzolla una frase para tratar de armar la canción: 'ya sé que estoy piantao...'. Después me dice: 'y cómo seguimos'. Le digo: 'bueno, hacé vos una segunda que diga loco, loco, loco', e hizo esa hermosura. Y después dice: 'cómo seguimos'. Mirá, le digo, a mí me gustaría hacer un recitativo en el medio, y también uno al principio".
La partitura final fue terminada el 14 de noviembre de 1969 — dos días antes del estreno en el Luna Park. Antes de eso la habían ensayado y estrenado en el Michelángelo, el café-concert donde Piazzolla y Baltar tenían dos shows nocturnos diarios.
El resultado fue una balada en tempo de vals con dos recitativos diseñados a medida de la expresividad de Amelita Baltar — por entonces esposa de Piazzolla. Una mezcla que no era tango ortodoxo ni vals ni nada conocido, que escapaba a todas las categorías y que precisamente por eso generó la reacción violenta del ala conservadora del tango.
El festival, el escándalo y el triunfo popular
El Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción se realizó en el Luna Park entre el 9 y el 16 de noviembre de 1969. La Balada fue presentada la primera noche y tuvo una excelente acogida del jurado internacional. Los conservadores del tango, sin embargo, cuestionaban que eso fuera tango. Las monedas y los panfletos volaron durante la presentación.
El jurado internacional la declaró finalista. Pero para que no ganara, los organizadores improvisaron un jurado popular que le dio el primer lugar al tango Hasta el último tren de Julio Ahumada y Julio Camilloni, cantado por Jorge Sobral. La Balada quedó segunda.
El destino se encargó de la revancha. Al día siguiente del festival, CBS lanzó el single con Amelita Baltar y Chiquilín de Bachín en el lado B. En el primer mes vendió 200.000 copias. Al mes siguiente, RCA lanzó una nueva versión con Roberto Goyeneche y la Orquesta de Piazzolla. La canción ya no tenía freno.
Como dijo Ferrer: "Quizás en aquel día histórico del concurso no ganamos el cheque, pero el tema quedó para siempre en la gente".
La dupla Piazzolla-Ferrer
Astor Piazzolla y Horacio Ferrer comenzaron su asociación en 1967. Piazzolla fue a buscar a Ferrer y le dijo: "Quiero que trabajes conmigo porque mi música es igual a tus versos". El primer resultado fue la operita María de Buenos Aires, estrenada con gran éxito en 1968. Uno de sus cuadros, Balada para un organito loco, fue el antecedente directo de la Balada.
La dupla produjo una cantidad enorme de obras — Chiquilín de Bachín, Años de soledad, A la par, canciones cantadas por Jairo que no alcanzaron la misma difusión pero que tienen la misma calidad. Ferrer era poeta uruguayo; Piazzolla era bandoneonista de Mar del Plata que había estudiado en París con Nadia Boulanger. Lo que los unía era la ruptura: ambos querían hacer algo que no existía todavía.
La esquina de Corrientes y Callao
El verso ¿no ves que va la luna rodando por Callao? convirtió esa esquina en un lugar mítico. En 2012, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la ley 4179 por la cual la esquina de Corrientes y Callao pasó a llamarse oficialmente Esquina Horacio Ferrer. Allí hay una placa que lo indica. Es uno de los pocos casos en que una canción le da nombre a una esquina de Buenos Aires.
Ficha técnica
- Título: Balada para un loco
- Género: Tango-vals
- Música: Astor Piazzolla
- Letra: Horacio Ferrer
- Año: 1969
- Primera interpretación: Amelita Baltar, Michelángelo, Buenos Aires, 1969
- Estreno público: Luna Park, 16 de noviembre de 1969 — Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción
- Primera edición en disco: CBS, noviembre 1969, con Amelita Baltar. Lado B: Chiquilín de Bachín
- Segunda edición: RCA Victor, diciembre 1969, con Roberto Goyeneche y la Orquesta de Piazzolla
Análisis literario
La letra de Ferrer es una de las más originales que produjo el tango en toda su historia. Trabaja sobre el lunfardo (piantao, berretín) pero lo mezcla con imágenes surrealistas de una Buenos Aires fantástica: la luna rodando por Callao, un corso de astronautas y niños, los semáforos que dan tres luces celestes, un linyera que viaja a Venus. No es el arrabal triste del tango clásico sino una ciudad que se puede ver desde el nido de un gorrión.
El loco del título no es un demente sino un iluminado — el que ve lo que los demás no pueden ver, el que vive fuera de las convenciones y por eso está más vivo que todos. Es la locura como forma de libertad, como acceso a una dimensión más bella y más verdadera de la realidad. El verso final lo dice todo: los locos que inventaron el amor.
La estructura de la canción — balada con dos recitativos — fue diseñada por Ferrer para la expresividad particular de Amelita Baltar. El recitativo del comienzo, con su descripción del loco que aparece detrás de un árbol vestido de payaso astral, crea el clima antes de que empiece la melodía. Es teatro dentro de la canción.
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