Viaja a Buenos Aires? Lo Trasladamos Desde El Aeropuerto RESERVE AQUÍ
Del Exterior (+54911) 5333-9942...Local 15-5333-9942
"TAXIS EN BUENOS AIRES" ...

Balada para mi muerte | Historia del tango de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer

Hay canciones que parecen escritas con el destino en la mano. Balada para mi muerte nació en 1969 de la misma dupla que ese mismo año había escandalizando al Luna Park con Balada para un loco: Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. Pero donde aquella era luminosa y piantada, esta es serena y definitiva — un hombre que imagina su propia muerte en Buenos Aires, de madrugada, con calma.

La grabó por primera vez Amelita Baltar en 1970 en el álbum Amelita Baltar interpreta a Piazzolla y Ferrer. Décadas después, cuando Piazzolla murió de una trombosis cerebral en 1992, los versos de Ferrer sonaron como una profecía cumplida.

La dupla Piazzolla-Ferrer en su momento más productivo

En 1967 Astor Piazzolla buscó a Horacio Ferrer y le dijo: "Quiero que trabajes conmigo porque mi música es igual a tus versos". El primer resultado fue la operita María de Buenos Aires, estrenada con gran éxito en 1968 con Amelita Baltar como voz principal. A partir de ahí la dupla entró en un período de producción intensa: en 1969 componían varios temas por semana.

Balada para mi muerte y Balada para un loco nacieron prácticamente juntas, en ese mismo período de trabajo. Las dos fueron grabadas en las mismas sesiones entre noviembre de 1969 y principios de 1970, y las dos aparecieron en el álbum de CBS de 1970. Son dos caras de la misma moneda: la locura como fiesta y la muerte como descanso.

Horacio Ferrer: el último dandi del tango

Horacio Ferrer nació en Montevideo en 1933. Fue poeta, escritor, historiador del tango y presidente de la Academia Nacional del Tango que él mismo fundó en 1990. En 1970 publicó el Libro del tango: arte popular de Buenos Aires, cuya edición ampliada de 1980 en tres tomos es una de las obras de consulta más importantes sobre el género. Vivió sus últimas décadas en el octavo piso del Hotel Alvear de Recoleta, desde donde contemplaba Buenos Aires con la misma mirada poética que aparece en sus letras.

Falleció el 21 de diciembre de 2014 en Buenos Aires — exactamente como había escrito en esta canción: en Buenos Aires, dejando sus cosas. Un cronista lo recordó diciendo que la muerte enamorada se lo trasteó sin dejarle beber su penúltimo whisky.

Con Piazzolla compuso más de cuarenta tangos. Además de las dos baladas, el catálogo incluye Chiquilín de Bachín, Años de soledad, La bicicleta blanca, Canción de las venusinas y Fábula para Gardel.

Ficha técnica

  • Título: Balada para mi muerte
  • Género: Tango-balada
  • Música: Astor Piazzolla
  • Letra: Horacio Ferrer
  • Año: 1969
  • Primera grabación: Amelita Baltar con la orquesta de Astor Piazzolla, 1969-1970
  • Álbum original: Amelita Baltar interpreta a Piazzolla y Ferrer, CBS, Argentina, 1970

Grabaciones destacadas

  • Amelita Baltar con la orquesta de Astor Piazzolla (1970) — versión original y referencia
  • Mina y Astor Piazzolla — versión de la cantante italiana junto al propio Piazzolla, considerada por muchos la versión definitiva
  • Raúl Lavié
  • Julia Zenko
  • Elena Roger

Análisis literario

Balada para mi muerte es una de las letras más logradas de Ferrer — y eso es decir mucho viniendo del autor de Balada para un loco. Donde aquella era delirante y festiva, esta es quieta y precisa. El tono es el de alguien que contempla su propia muerte con una mezcla de tristeza y aceptación tranquila.

El primer verso instala el escenario con exactitud poética: moriré en Buenos Aires, será de madrugada / que es la hora en que mueren los que saben morir. La madrugada como hora de la muerte —la misma hora que aparece en tantos tangos— es aquí dignificada: no es la hora de los que perecen sino de los que saben hacerlo.

El inventario de las cosas que dejará es conmovedor por su modestia: mi pequeña poesía de adioses y de balas / mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín. No hay fortuna ni gloria — solo los objetos del poeta bohemio, del hombre de la noche porteña. El penúltimo whisky que quedará sin beber es uno de los detalles más memorables: no el último sino el penúltimo, el que la muerte interrumpe antes de que llegue a terminarse.

La palabra tangamente — que Ferrer inventó para esta canción — merece párrafo aparte. Es uno de los neologismos más felices de la poesía del tango: la muerte que llega tangamente, es decir, con el ritmo y la melancolía del tango, de forma inevitable pero cadenciosa. Ferrer había aprendido ese arte de declamar de su madre, que fue alumna de Alfonsina Storni, y esa herencia se nota en cada línea.

El análisis literario encuentra ecos de César Vallejo (me moriré en París con aguacero vs. moriré en Buenos Aires, será de madrugada), de Miguel Hernández (no perdono a la muerte enamorada vs. llegará, tangamente, mi muerte enamorada) y de Borges (hoy que Dios me deja de soñar, verso que remite a Las ruinas circulares). Ferrer era un lector de los clásicos y esa formación se trasluce en cada imagen.

Una profecía cumplida

Cuando en 1992 Piazzolla sufrió una trombosis cerebral que lo dejó postrado hasta su muerte, muchos escucharon estos versos con una sensación extraña. La canción que habían escrito juntos parecía anticipar no la muerte de Ferrer sino la del propio Piazzolla. Él también murió en Buenos Aires, dejando su música como herencia. La letra que Ferrer escribió en primera persona terminó siendo, de algún modo, el epitafio de los dos.


También puede interesarte:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Followers

Text

  ©Template by Dicas Blogger.