Viaja a Buenos Aires? Lo Trasladamos Desde El Aeropuerto RESERVE AQUÍ
Del Exterior (+54911) 5333-9942...Local 15-5333-9942
"TAXIS EN BUENOS AIRES" ...

Barajando | Historia del tango lunfardo de Nicolás Vaccaro y Eduardo Escaris Méndez

Hay tangos que son una confesión disfrazada de cuento. Barajando es uno de ellos: la historia de un timbero que engaña a medio mundo usando una cara de gallego honrado, hasta que una mujer le gana su propio juego. La escribió Eduardo Escaris Méndez en 1923 — y según José Gobello, el poeta sabía muy bien de qué hablaba, porque él mismo explotó locales de juego durante años.

La música es de Nicolás Vaccaro, pianista de San Cristóbal. Se estrenó en 1928 en el cine Metropol y lo grabó Gardel, Edmundo Rivero y Juan D'Arienzo con Alberto Echagüe, entre otros. Es uno de los grandes tangos lunfardos del cancionero rioplatense.

Eduardo Escaris Méndez: el poeta timbero

Eduardo Escaris Méndez nació en Buenos Aires el 24 de julio de 1888, hijo de un almacenero español de San Telmo. Firmaba sus obras como Eduardo Méndez. Tuvo cultura y dotes singulares para la versificación, pero llevó una vida irregular que, como señaló Horacio Ferrer, le impidió ensayar composiciones de mayor vuelo. Se decía discípulo de Andrés Cepeda, el famoso poeta ladrón que murió en una pelea a cuchilladas.

Escaris Méndez pasó muchos años explotando locales de juego. Al final de su vida vendió libros en las bouquineries del patio del Cabildo de Buenos Aires. Falleció el 13 de abril de 1957 internado en el Hospicio de las Mercedes — el mismo lugar donde también murieron Pascual Contursi y Dante A. Linyera.

Gobello lo describió con precisión: era un timbero apadrinado por caudillos políticos y comisarios complacientes que conocía el mundo del juego desde adentro. Esa experiencia es exactamente lo que hace a Barajando un tango auténtico — y según el propio Gobello, casi autobiográfico.

Sus tangos más logrados los escribió con Nicolás Vaccaro: Funyi claro, El tacuarazo, Taquerita chispeadora, En la vía y Barajando. Carlos Gardel le grabó cuatro temas en total. Horacio Ferrer lo ubicó en la corriente de escritores lunfardos de tipo humorístico, junto a Felipe Fernández Yacaré y Bartolomé Aprile.

Nicolás Vaccaro: el pianista de San Cristóbal

Nicolás Vaccaro nació en el barrio de San Cristóbal, Buenos Aires, el 13 de agosto de 1899. Comenzó profesionalmente en 1914 integrando desde el piano un cuarteto con el bandoneonista Antonio Guzmán, el violinista Rafael Tuegols y el flautista Luis Aulichini. Actuaron en el café Don Francisco de la avenida San Juan entre Boedo y Maza, en el Benigno de La Rioja y en el Don Pepe de Independencia y Pasco.

Al año siguiente llegó al Centro tocando con Graciano De Leone en el Café Domínguez, un reducto tanguero clásico en el predio que hoy ocupa el Teatro General San Martín. Por esa época actuó también fugazmente en el cabaré Montmartre con Eduardo Arolas. Su primera composición fue el tango Saguaypé, de 1916.

Fue en la orquesta de Graciano De Leone donde Vaccaro conoció a Eduardo Escaris Méndez. De esa sociedad nacieron sus mejores obras, y en especial Barajando — el único tango de Vaccaro que grabó Carlos Gardel. Falleció el 13 de mayo de 1975.

Ficha técnica

  • Título: Barajando
  • Género: Tango
  • Música: Nicolás Vaccaro
  • Letra: Eduardo Escaris Méndez
  • Año de composición: 1923
  • Estreno: 1928, cine Metropol, orquesta de Roque Biafore (con Vaccaro actuando circunstancialmente)

Grabaciones destacadas

  • Carlos Gardel — única grabación de un tango de Vaccaro por el Zorzal
  • Juan D'Arienzo con Alberto Echagüe (15/06/1948)
  • Edmundo Rivero

Análisis literario y lunfardo

Barajando es uno de los grandes tangos lunfardos del género. José Gobello señaló que podría disputarle a El ciruja el título del primer tango íntegramente escrito en lunfardo, ya que su copyright data de 1923. La letra es una extensa alegoría del juego de cartas aplicada a la vida: el protagonista baraja su vida como baraja su mazo, usando trampas y apariencias para sacar ventaja.

La imagen central es brillante: el timbero usa una cara de galaico almacenero — es decir, la apariencia de un gallego honesto y trabajador — para hacerse pasar por persona de bien mientras estafa a todos los que puede. El lunfardo de los naipes domina la letra: carpeteros, timbalera, mula cinchada, lona de los giles. Son términos del mundo de las timberías que Escaris conocía de primera mano.

El giro narrativo es la llegada de una mujer que le gana con sus propias armas. La percanta lo tiene rechiflado y termina escapándose con lo acumulado, en complicidad con un oficial de policía. El timbero queda tendido en el cuarto round — otra metáfora del juego y la pelea mezcladas.

La moraleja final es de una ironía perfecta: en el naipe de la vida, cuando cartas son mujeres / es inútil que se prendan al querer con alfileres / si la mina no es de un paño, derechita y sin revés. El fullero se convierte en víctima, y la lección que saca es — cínicamente — que hay que elegir mejor a las mujeres, no que hay que dejar de estafar.

Contexto histórico

Barajando fue escrito en 1923, en pleno auge del tango lunfardo. Era una época en que el juego clandestino formaba parte del paisaje urbano porteño, tolerado por una policía que cobraba su parte y por caudillos políticos que encontraban en las timberías su red de influencias. Escaris Méndez conocía ese mundo desde adentro y lo retrató con la precisión del que vivió en él.

El cine Metropol donde se estrenó en 1928 era uno de los espacios donde las orquestas de tango actuaban entre funciones, un escenario característico del período silente del cine argentino.


También puede interesarte:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Followers

Text

  ©Template by Dicas Blogger.