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Bajo un cielo de estrellas | Historia del vals de Enrique Francini, Héctor Stamponi y José María Contursi

En los años cuarenta, cuando el tango vivía su época dorada, los valses eran el momento de respiro entre las tandas — más alegres, más rítmicos, más livianos que el tango. Pero Bajo un cielo de estrellas no es un vals ligero. Tiene la emotividad del mejor Contursi y la sensibilidad melódica de Francini y Stamponi, dos jóvenes que se conocían desde la infancia en Campana y que se convirtieron en figuras centrales de la música popular argentina.

Lo grabó por primera vez Miguel Caló con la voz de Alberto Podestá en 1941 — en ese período extraordinario de la orquesta de las estrellas donde Francini y Stamponi eran compañeros antes de trazar sus propios caminos.

Enrique Francini: el violinista del barrio Crisol

Enrique Mario Francini nació el 14 de febrero de 1916 en el barrio Crisol, partido de San Fernando, y pasó su infancia y adolescencia en Campana, junto al río Paraná. A los 10 años ya estudiaba violín con Arturo Biondi. Su gran amigo de la infancia era Héctor Stamponi — el Chupita — con quien pasaban las tardes haciendo música en la trastienda de la Farmacia Vandiol, donde el boticario tenía un piano.

Con un grupo de jóvenes músicos campanenses y zarateños llegaron a Buenos Aires en los años 30, integrando primero la orquesta del maestro alemán Juan Ehlert. En la misma formación estaba también Armando Pontier, con quien Francini forjaría la alianza más importante de su carrera. Cuando Miguel Caló lo convocó para su orquesta, Francini tuvo que competir con veinticinco ejecutantes de primer nivel por el puesto de primer violín. Lo ganó a puro talento.

En la orquesta de Caló — que incluía a Osmar Maderna, Domingo Federico y Armando Pontier — nació la leyenda. Francini y Pontier se escabullían por las tardes al Marabú para espiar los ensayos del gordo Troilo, absorber su estilo y alimentar lo que sería su propia orquesta. En 1945 formaron la Orquesta Francini-Pontier, que llegó al cenit de la Década de Oro del Tango con un sonido de estilo troiliano, instrumentalmente evolucionado y de excelso romanticismo.

Fue también músico del Octeto Buenos Aires de Piazzolla (1955), primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (1958-1976), integrante del Quinteto Real de Horacio Salgán y participante en Los Astros del Tango. Estudioso incansable, en pleno éxito seguía perfeccionándose con los maestros Julián Bautista y Martí Llorca. Murió en el escenario del Caño 14 el 27 de octubre de 1978, mientras ejecutaba Nostalgias en su violín. Tenía 62 años.

José María Contursi: el mayor poeta sentimental del tango

José María Contursi nació el 31 de octubre de 1911 en Lanús. Era hijo de Pascual Contursi — el creador del tango canción con Mi noche triste — pero su relación con el padre fue distante desde la infancia: sus padres se habían separado cuando el poeta tenía apenas dos años. Contursi creció y escribió en las antípodas del padre: donde Pascual era oscuro y lunfardesco, José María era romántico y refinado.

Perteneció a la Generación Romántica del Tango de los años 40, junto a Discépolo, Homero Expósito y Cátulo Castillo. Su musa fue Susana Gricel Viganó, una jovencita cordobesa de 15 años a la que conoció en 1935 siendo locutor de Radio Stentor. De ese amor imposible nacieron sus letras más desgarradoras, comenzando por el tango Gricel. Entre sus obras más recordadas están En esta tarde gris, Cristal, Garras, Sombras nada más y Tu piel de jazmín. Vocalistas como Podestá, Fiorentino, Rivero, Goyeneche, Lamarque y Julio Sosa encontraron en sus letras algunas de sus mejores interpretaciones. Falleció el 11 de mayo de 1972.

La amistad Francini-Stamponi y la génesis del vals

Héctor Stamponi — el Chupita — nació en Campana y fue el compañero de infancia de Francini. En 1933, siendo apenas adolescentes, los dos amigos compusieron juntos un tango y se lo entregaron personalmente a Carlos Gardel cuando el Zorzal se presentó en Campana. La anécdota revela la audacia y el talento precoz de ambos.

Bajo un cielo de estrellas es fruto de esa amistad de décadas: Francini y Stamponi ponen la música, Contursi pone los versos. Los tres estaban en ese momento en la orquesta de Miguel Caló, el caldo de cultivo más fértil del tango de la época.

Ficha técnica

  • Título: Bajo un cielo de estrellas
  • Género: Vals
  • Música: Enrique Francini / Héctor Stamponi
  • Letra: José María Contursi
  • Año: 1941
  • Primera grabación: Miguel Caló con Alberto Podestá (1941)

Análisis literario

La letra de Contursi trabaja sobre el tema del regreso al barrio — uno de los más recurrentes del tango — pero con la delicadeza que lo caracterizaba. El narrador vuelve al barrio que dejó y siente que el aire mismo le habla, que todo le recuerda a ella. La noche tranquila bajo el cielo de estrellas es el marco perfecto para ese reencuentro con el pasado.

El vals como género permite a Contursi un tono más suave que el tango. No hay el drama agudo de Gricel ni la desesperación de En esta tarde gris — hay una melancolía serena, casi dichosa, la de quien puede recordar sin que el recuerdo lo destruya. La imagen final — todo, todo le nombra a ella y siente ganas de llorar — equilibra perfectamente esa serenidad con la emoción contenida.

La música de Francini y Stamponi, con su sensibilidad rítmica y melódica, envuelve e ilumina los versos de Contursi, dándoles alas. Es uno de los mejores valses del cancionero rioplatense — preferido por los bailarines precisamente porque combina ritmo, emoción y elegancia en partes iguales.


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